4/21/2007

Dura crítica de Ricardo Ffrench-Davis a últimos ministros de Hacienda:

"Nos hemos ido deslizando a las políticas de la primera mitad de Pinochet" ''Se va acentuando la visión de que el mercado por sí solo resuelve bien demasiadas cosas''.

"Acá se pasa de una elección donde se pretende escuchar a todos, y después se escucha demasiado a quienes no son los electores, al mundo de los spreads".

"Las políticas sociales distributivas no dan, no alcanzan para resolver los problemas".

En pleno cambio está el economista ícono de los oficialistas, críticos del modelo que está implementando la Concertación. Ricardo Ffrench-Davis se traslada en unos meses más de sus tradicionales oficinas en la Cepal al departamento de Economía de la U. de Chile, desde donde seguirá cuestionando las políticas monetarias y fiscales. Incluso se le sindica como asesor principal del ministro del Interior, Belisario Velasco, en estas materias, quien lo consultaría en busca de argumentos para oponerse a su par de Hacienda, Andrés Velasco.

El lo niega: "lo conozco hace mucho tiempo, tengo un enorme aprecio por él, pero es distinto a ser un asesor formal". Su rol público, asegura, hoy se concentra en la presidencia de la Comisión Económica Social (CES) de su partido, la DC.

Viene llegando de varias semanas de viajar por distintas partes del mundo donde ha compartido escenario con distintos premios Nobel. Al ver el plan Chile Invierte, su primera impresión fue de sorpresa: "¡esto es para el 2% de los chilenos!, la internacionalización del peso, ¡por Dios! ¿qué espacio hay para las pymes?, ¿a cuántas empresas llegará la plena integración al mercado financiero? Quedé muy impresionado".

No obstante, no quiere aparecer frontalmente contra el titular de Hacienda porque, dice, es una buena persona, honesta, brillante. Recuerda que la última vez que estuvieron juntos fue durante la campaña de la actual Presidenta en París -"nos dejó botados un Air France, nos tuvimos que bajar en Sao Paulo y llegamos muchas horas después a Santiago"-.


"No quiero criticarlo, pero es la autoridad de mi gobierno, por el cual voto y seguiré votando, y haciendo trabajo voluntario. Entonces quisiera que tuviera mucha independencia analítica respecto de lo que nos dicen desde Washington".


Hace mucho tiempo que su caballito de batalla eran y siguen siendo las pymes. "La gran desigualdad se da en los mercados, son tan grandes que las políticas sociales no son suficientes para una economía como la chilena que no es rica, tiene ingresos de US$ 10 mil por habitante, aunque tengamos mucha platita en un fondo".


"Acá se aplicó el modelo único"


-¿Las autoridades se han olvidado de crecer con igualdad?


-Está en el discurso, pero no adecuadamente en las acciones. El desarrollo de las pymes está en el corazón de construir equidad, todo lo demás es un volador de luces, es autoengañarse, es no entender cómo funciona la economía.


-Pero Velasco ha sido el ministro que más medidas ha sacado para este sector, ¿no ayudan?


-Hay varios granos de arena, lo que es mejor que nada; pero para cambiar el escenario hay que dar una señal muy poderosa, y eso no se nota, si ni siquiera han escuchado a las pymes. El mensaje de campaña era combatir la desigualdad y en economía ha ido muy lento cuando llevamos un 30% del período presidencial; dialoguemos, movámonos rápido y escuchemos a quienes hay que escuchar.


-¿No fue una señal que Velasco, al asumir, haya visitado primero a la CUT?

-Fue un paso inicial, muy positivo, pero cuando uno regresa al país mira sorprendido cómo se revirtió.


-¿Por qué los ministros de Hacienda terminan hablando con los grandes empresarios?

-No se trata de estar en contra de los grandes, sino de trabajar para la suma y para los que están más atrasados y necesitan más apoyo para desarrollarse. Tenemos el objetivo de crecer con equidad, ambos, uno no basta, no podemos repartir pobreza, ni sólo crecer con el 10% de las empresas. En términos de venta, mejoramos entre 1990 y 1998 , pero después, hasta 2006, retrocedimos.


-¿Qué pasó?


-Nos hemos ido deslizando más a lo que fueron las políticas de la primera mitad de Pinochet, a la visión más mercadista, más economicista, que entiende menos de la heterogeneidad de los actores en la economía, que debe tener políticas diferenciadas, entender que algunos son muy modernos y a otros hay que ayudarlos a modernizarse, y que no tenemos suficientes sistemas para equilibrar terreno. Se va acentuando la visión de que el mercado por sí solo resuelve bien demasiadas cosas.


-Ese fue el modelo de los Chicago y los dos ministros de estos períodos (Eyzaguirre y Velasco) vienen precisamente de EE.UU., ¿hay una misma visión?

-Hay un patrón común de hacer las cosas, un porte igual para todos, el modelo único: hay una forma de hacer macro, de hacer política cambiaria (tipo de cambio libre), y necesitamos políticas adecuadas a las situaciones de cada país.


-¿Cómo los calificaría?


-Respetuosamente de neoliberal. Hay una visión muy dominante: la del consenso de Washington. Hay una expresión muy intensa del fracaso de ese tipo de políticas, de la macro de dos pilares con inflación baja y orden fiscal, que son exitosos pero fallan cuando hay cinco años de recesión.

-¿Como sucedió entre 1999 y 2003?


-En ese período crecimos al 2,6%, eso es un fracaso enorme para un gobierno que quiere hacer crecimiento con equidad y no logra ninguno de los dos. Una economía que tenía un montón de atributos para marchar al 6%, al 5%, y en 2006 marcha al 4%, esos dos puntitos son US$ 2.500 millones que se dejaron de producir: empleos, salarios, utilidades, ingresos tributarios que se perdieron para siempre.

-¿Falta creatividad, audacia?


-Creo que sí, algunos que se dan cuenta dicen que es peligroso, arriesgado, 'me sugieren de afuera que no lo haga', entonces no.

"La discusión no es mercado o estatismo"


-Pero tanto Hacienda como el Banco Central destacan la importancia del bajo riesgo país y tasa de interés, ¿no está de acuerdo?

-Son preocupaciones extremadamente parciales, cuando uno está en Luxemburgo esas cositas funcionan bien porque son economía con mercados completos, ordenaditos, buena educación, actores uniformes. En Chile no; hay una heterogeneidad espantosamente desigual; los que ganan el mínimo versus los que ganan 50 veces eso. ¿Para qué quiero bajo riesgo? para atraer inversiones, tener crédito, pero los flujos están saliendo, hay facilidad para irse y menos atractivo para entrar porque la economía no está vigorosa.


-¿Y qué faltó para crecer más?


-Pensar cómo cada política impacta a la equidad, a la pyme, a los informales, hay que reaccionar cuando se ven las fallas, no tengo que concentrar mis reformas sólo en las grandes empresas. Si no mejoramos la productividad de las pymes, tendremos crecimiento de vez en cuando, no sostenible, desigualdad y conflicto social.


-Muchas personas dicen que la pyme es como "un saco" donde caben muchas cosas.


-Entonces tienen que recorrer el país, escucharlos más. La justicia social no es sólo la reforma previsional ni el seguro de cesantía, lo fundamental son las correcciones al modelo, avanzar más fuertemente, que es lo que planteamos los cuatro partidos en la campaña.

-¿Qué concretamente entiende por corrección al modelo? Para algunos significa volver a la economía centralizada.


-Tenemos que salirnos de las mentes extremistas, del tremendo ideologismo -esto o el caos- porque así nunca se podran mejorar las cosas. Los países que no buscan nuevos senderos y siguen con más de lo mismo fracasan. En esto se trata de corregir las imperfecciones de funcionamiento actual.


-¿Es seguir entonces con el mismo modelo o cambiar?


-Es una economía de mercado. Japón, Corea, Francia, Canadá, Dinamarca, lo son pero todas con variantes muy regrandes. La discusión no es mercado o estatismo sino mercado donde hay empresas públicas y privadas, donde el Estado tiene un rol regulador, usa el sistema tributario para dar señales. ¿Qué queremos? No se crece , si al mismo tiempo no se está distribuyendo productividad, no plata.


-¿Coincide con el senador Carlos Ominami en que el gobierno terminará en deuda con la distribución del ingreso, justo una Presidenta que se la juega por más seguridad social?


-Las políticas sociales distributivas no dan. Podemos avanzar en la dimensión social, pero eso no alcanza para resolver los problemas, alivia las urgencias, pero uno tiene que tener acción en crecimiento con equidad, y en eso estamos mucho más débiles. Hay avances, sin duda, varios granos de arena, pero necesitamos una corriente permanente y veo graves contradicciones.


"No hay que abusar de la paciencia de la gente"


-La idea de agilizar la depreciación, ¿es o no un grano de arena?


-Es una medida que favorece a todos los que están en condiciones de invertir en proporción a su intensidad de capital, y por lo tanto favorece más a los grandes. Eso evidencia cómo estamos distribuyendo los incentivos, por tanto no corrige lo que nos falta, aunque sí ayuda a reactivar. No es la agenda que necesitamos, está bien, pero es una medida.

-¿Debería aprobarse?


-Espero que haya una corrección del proyecto, que se acompañe con muchas propuestas. Es la oportunidad de proponer un paquete integral de apoyo a la pyme, que en el camino haya un diálogo fuerte entre las autoridades y los dirigentes, y nos salgamos desde un enfoque financierista del over night hacia un apoyo intenso al desarrollo productivo.

-Ustedes en la Comisión Económica han hecho varias propuestas para la pyme. ¿Le habría gustado que los parlamentarios de su partido se la jugaran más por ellas?


-Bueno... están las premuras, sé que me llamaron la semana pasada pero no estaba en Chile. Es que no hay un diálogo adecuado en estos temas. Acá hay propuestas técnicas, debatidas por personas que saben, con economistas, cientistas políticos, con el apoyo de todo el partido, se presentan y no hay oídos, hay una falla democrática y técnica y se sale ante la opinión pública con los legítimos representantes de las grandes empresas, ellos no son pymes. Esa es una queja que he escuchado... hace tiempo que vengo diciendo que no hay que abusar con la paciencia de la gente, y hemos abusado...


-Pero la gente tiene harta paciencia. Se notó con el Transantiago.


-Son pacientes, pero va cambiando el entusiasmo con que vota la gente y eso es muy preocupante. Uno que ha conocido la experiencia de otros países, Ecuador, Argentina, Venezuela, ve de repente partidos que tenían 30% que quedan en 5%. Se va minando la confianza aunque se obtenga el 51% de los votos, la gente sigue votando pero con frases como 'ya no me siento representado, qué le voy a hacer', eso es un fenómeno intenso.


-¿Eso podría abrir la puerta al populismos?


-Indudablemente, es la siembra para el populismo, estamos abusando...


-¿Qué siente al haberse convertido en el cuco de los empresarios en Chile cuando en Washington se codea con premios Nobel?


-Impresiona, es un problema de primitivismo, mala adaptación a la democracia, no se ha aprendido que necesitamos pluralismo. Lo interesante es que se habla de una persona que tiene cero interés en cargos, tengo interés en transmitir mis ideas, ¡fantástico si llegan a las autoridades!

-¿Cero interés en cargos?


-Preferiría que los ministerios fueran muy receptivos a las cosas que han estado transmitiendo muchos técnicos de la Concertación en distintos ámbitos. Por la excelente opinión intelectual que tengo del actual ministro, creo que es una persona que puede escuchar, abrirse a las voces para poder cumplir el programa de la Presidenta. En el plano económico aún se es muy antidemocrático, se pasa de una elección donde se pretende escuchar a todos, y después se escucha demasiado a quienes no son los electores, al mundo de los spreads... no hay que darles una preeminencia absoluta.


"Me siento muy representado por Adolfo"


-¿Usted se siente representado por las declaraciones del senador Adolfo Zaldívar DC, contra el modelo?


-Sí, en eso, pero también con la Soledad (Alvear, presidenta de la DC). Incluso, la bancada de diputados, tanto colorines como alvearistas, me dicen que se sienten muy representados.


Me siento muy representado cuando Adolfo habla de corregir, o los presidentes de partidos hablan de acentuar... porque este país es mucho mejor que en los 90. Un ejemplo: en la dictadura el salario mínimo se achicó, nosotros lo duplicamos, ¡no me digan que es el mismo modelo!


Fuente: La Segunda, por Miriam Leiva.

4/20/2007

UN PARTIDO PARA TODOS 2007.


INVITACIÓN A SER PARTE DE UNA NUEVA ETAPA

"Recuperar la confianza, recuperar la credibilidad; volver a ser un Partido para todos es nuestro desafío"

Este próximo sábado se elegirá la nueva Directiva Regional Metropolitana de nuestro Partido. Estamos convencidos que a partir de ese día la Democracia Cristiana iniciará una nueva etapa.

Una nueva etapa donde la participación será el eje ordenador de la gestión política de la Región. Una nueva etapa donde el debate y elaboración de propuestas sobre las distintas temáticas y tareas propias de una región que ya supera los 6 millones de personas, serán el centro a articular de toda acción política.

Una nueva etapa donde la opinión de las distintas estructuras territoriales no tan solo sea escuchada, sino consideradas e implementadas.

En definitiva una nueva etapa donde todos y todas tengan un espacio de trabajo y colaboración en nuestra gran familia que es el Partido Demócrata Cristiano.

LISTA 1

JOSÉ SOTO SANDOVAL
Presidente Regional


ERIC VASQUÉZ
Primer Vice-Presidente

JOSÉ CASTRO
Segundo Vice-Presidente

PAULINA DIAZ
Tercera Vice-Presidenta

HÉCTOR ALTAMIRANO
Secretario General

4/12/2007

Desastre en Santiago



Parece que estuviesen jugando Pac-Man. Pero no. Los técnicos que trabajan sobre esas 20 computadoras y que observan puntos de colores moviéndose en laberintos, no son una legión de fanáticos de ese popular juego de los años 80. Ellos conforman el equipo de monitoreo del Transantiago, el nuevo sistema de transporte colectivo de la capital chilena.


Reunidos en una de las oficinas de Sonda, la mayor empresa de informática de Chile, 80 empleados se turnan para supervisar desde esas máquinas el avance de los 5.000 nuevos buses que recorren la ciudad, gracias al equipo de geoposicionamiento satelital (GPS) que la misma Sonda instaló en ellos. “Esto es el corazón tecnológico del Transantiago”, dice orgulloso uno de los operarios, cuyo trabajo es responsabilidad del AFT, que es como se conoce al Administrador Financiero del Transantiago. Este es un ente creado por los mayores bancos de Chile y Sonda con el objetivo de manejar las transacciones financieras que se desarrollan luego de que cada pasajero paga su recorrido con una tarjeta electrónica de prepago.

La tecnología aún no está totalmente implementada. Pero hoy, desde esas computadoras, el AFT envía electrónicamente la ubicación de cada bus a las diez concesionarias que administran el entramado de nuevas rutas de buses urbanos. Cuando algún bus presenta algún retraso, el operario puede hacer un zoom in en su PC y enviar la información a la concesionaria.

Lamentablemente, estos monitores no muestran la verdadera cara del Transantiago. En ellos no se ven los paraderos repletos de personas angustiadas esperando la llegada del próximo bus. Tampoco muestra a los miles de personas que deben caminar decenas de cuadras para conseguir “una micro”, como los santiaguinos llaman a los buses, porque su barrio ya no es cubierto por la locomoción colectiva. Tampoco se ven en ellos las violentas protestas de pasajeros enfurecidos que generalmente las emprenden contra cualquier cosa que tenga cuatro o más ruedas.

Esos monitores tampoco muestran el colapso del Metro de Santiago ante el inesperado aumento de la demanda que ya no puede contar con los buses. De ser el mejor ejemplo de la cultura cívica de los chilenos, las aglomeraciones en sus vagones han hecho rutinarias las noticias de asfixia, infartos, robos y abusos sexuales en este tren subterráneo.

Es tal la decepción de los santiaguinos, que incluso Iván Zamorano, el más exitoso futbolista de la historia de Chile, renunció a su puesto de rostro de la campaña comunicacional del Transantiago tras ser abucheado masivamente en lugares públicos. “Yo creí en el proyecto cuando se me presentó”, dijo el ex futbolista en una conferencia de prensa. “Pero hoy no quiero ser un escudo para sus responsables”.

Zamorano tiene razón en sentirse engañado. Y es que esta reforma, ideada para reemplazar los 7.300 feroces y contaminantes buses amarillos por unos largos y lentos vehículos blancos importados de Brasil, debía haberse convertido en un ejemplo. El proyecto, desde su origen en el año 2000, contó con tiempo, recursos y el respaldo de la población.

Pero el mal diseño de las redes de recorridos y el sistema de precios, la subestimación de la cantidad de buses necesarios, además de la mala y retrasada implementación tecnológica, hicieron fracasar al gran proyecto del país estrella en infraestructura de América Latina y tienen a la ciudad en un caos.

Los actores involucrados prefieren no hablar. El Ministerio de Transporte de Chile no atendió los llamados hechos por AméricaEconomía. Sonda y los bancos involucrados en el proyecto, tampoco. “El AFT está, como siempre, concentrado sólo en realizar bien su trabajo, para así aportar al éxito de Transantiago”, dijo Enrique Méndez, gerente general del AFT, en un escueto e-mail a AméricaEconomía. “El AFT no agregará otras palabras a la declaración”, respondió el departamento de prensa del organismo cuando se le volvió a pedir antecedentes.

Se trata de un bajo perfil poco apropiado para un ente que es el encargado de gestionar los US$ 700 millones anuales que mueve el transporte público en Santiago y se lleva el 1,95% del total anual de la recaudación del sistema. Además, el AFT recibe por concepto de equipamiento de buses US$ 4,5 millones mensuales y US$ 1,4 millón por comisión fija mensual.

Un ejecutivo de AFT, quien solicitó no revelar su nombre, dice que el organismo no puede hacer más que guardar silencio porque no quieren decir públicamente que la mayor parte de la responsabilidad del fracaso del Transantiago es de quienes diseñaron el proyecto. “Es lógico: el actual encargado de relaciones con los medios del AFT es Marcelo Trivelli, quien fue el intendente de Santiago en los tiempos en que se comenzó a hablar públicamente del Transantiago”, dice el ejecutivo. “Fue él quien publicitó en el mundo el sistema en busca de concesionarios y entidades financieras”. Como experto en imagen, es posible que Trivelli no quiera repetir el efecto Zamorano del Transantiago, como sí lo ha sufrido la presidenta Michelle Bachelet, quien ha visto caer su popularidad en varios puntos en las últimas semanas.

Mal diseño, mal resultado

Un ejemplo de los grandes problemas de diseño del Transantiago es su sistema de precios y los perversos incentivos que crea. En el antiguo sistema, cada pasajero pagaba unos US$ 0,6 por subir a un bus, independientemente de la distancia que recorría. El Transantiago mantuvo la misma tarifa, pero incluyendo el derecho de los pasajeros de hacer trasbordos durante 90 minutos entre las nuevas líneas de buses licitadas y que pertenecen cada una a distintas empresas.

El problema se genera porque antes el dueño del bus sabía exactamente cuánto ganaba por cada pasajero que subía. Hoy, en cambio, si un pasajero sube a un bus y luego hace un trasbordo a otro que pertenece a otra empresa, la tarifa debe dividirse entre dos concesionarias. De este modo, mientras más se demore un bus, más posibilidades tiene de captar pasajeros a quienes el tiempo de los 90 minutos de trasbordos gratuitos se les terminó. “Las concesionarias prefieren retrasar los buses para ganar más pasajeros de tarifa completa”, dice el ejecutivo de una de las empresas que ayudaron a implementar el plan. La autoridad trató de resolver esto aumentando el tiempo de trasbordo a 120 minutos, pero sólo estiró el incentivo a las empresas de disminuir la frecuencia de los vehículos.

Éste no fue el único problema de diseño. La malla de recorridos de buses concesionados se realizó casi sin consultar a las autoridades municipales de Santiago, donde cada barrio es una comuna independiente. Tampoco consultaron a los tradicionales operadores de buses, que conocían al dedillo los pasajeros que se subían a sus micros en cada esquina. “Se dibujaron varias mallas de rutas alternativas y al final se ocupó la número 11”, dice un ingeniero que participó del proceso. “Pero en ninguna etapa se consultó a las personas que estaban en las calles”. El resultado fueron líneas que poco obedecen al comportamiento de la demanda.

Además, se subestimó la cantidad de buses necesaria. El sistema debía partir con 4.600 buses, pero luego, ante el colapso, se subió a 5.100 y luego a 5.600. La autoridad ha pedido que más buses salgan a la calle. “Pero no hay dónde comprarlas”, dice un ejecutivo del AFT.

Para Sonda, el proveedor tecnológico del Transantiago, esto ha significado continuos aumentos de dispositivos de GPS y “validadores”, como se llama a las máquinas que reciben el pago electrónico. “Hemos tenido que comprar más tecnología de la que estaba prevista”, dice un subcontratista de Sonda. Quizás es el castigo por la displicencia con que la firma manejó todo el proyecto. La firma presidida por Andrés Navarro y que tiene negocios en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Uruguay, “se tomó con mucha arrogancia todo el proyecto”, dice el gerente de una de empresa que trabajó con ella. “Sonda pensó que sería muy fácil crear rápidamente y sin errores un sistema tecnológico único en el mundo y sabían que ganarían la licitación gracias a sus buenos contactos con el gobierno”.

Sonda, de hecho, es la reina de las empresas que proveen tecnología al gobierno. De la distribución de sus ingresos, el 19% de los ingresos por US$ 251 millones que obtuvo en Chile en 2005 corresponde a sus negocios con organismos gubernamentales. Uno de los más llamativos es la transformación del Registro Civil de Chile que –según un ejecutivo ligado a la empresa– da a sus arcas US$ 60 millones en ocho años. Otro proyecto de Sonda con el gobierno es ChileCompra, el portal que consolida las licitaciones públicas que hacen todos los organismos de gobierno.

Pero el Transantiago no era un simple proyecto más para la firma de TI. “Para Sonda el Transantiago es emblemático, al punto que fue clave para su éxito de salida a la bolsa de noviembre pasado”, dice Alex Sadzawka, analista de la corredora de bolsa Celfin, en Santiago. “El Transantiago explica en gran parte que Andrés Navarro recaudara US$ 215 millones por el 26% de la propiedad en noviembre pasado”.
No obstante su importancia, Sonda ganó la licitación del Transantiago sin saber qué tecnología iba a usar.

En los documentos presentados por la firma en la licitación, se presentaba a varios proveedores de tecnología. Uno de los principales era una empresa mexicana llamada Timm. Pero cuando Navarro se reunió con el presidente de Timm, Roberto Sone, tiempo después de ganar la concesión, se dio cuenta que su tecnología no le servía. “Navarro estaba enfurecido, ya que el reloj corría”, dice un ejecutivo que trabajó con Navarro en este proyecto. Además, se acercaba la entrada a la bolsa.

En la desesperación y buscando proveedores, Sonda encomendó a la alemana Siemens –que sí figura en los papeles de la licitación– proveer casi toda la tecnología, tanto la necesaria para los equipos que iban dentro de los buses como para el sistema de pago de los usuarios y el posterior pago a los concesionarios. Un ejército de técnicos vino de varias partes del mundo, especialmente de Argentina –para poner la tecnología al día. No era para menos.

El Transantiago era la mejor carta de presentación de la firma para ingresar a la bolsa, pues le entregará US$ 360 millones por los 12 años de concesión. “Es el 30% de su Ebitda, cifra espectacular y pocas veces vista”, dice un analista de bolsa que prefiere no ser mencionado. Sonda sacó su acción en forma exitosa, pero ha caído 5,2% desde el estreno del plan a principios de febrero.

No es la única pérdida. Además de los US$ 70 millones adicionales que Sonda ha debido pagar para equipar el aumento de buses en el sistema, el AFT en conjunto perdió US$ 5,1 millones por las boletas de garantía que cobró el Estado porque el sistema de pago electrónico no funcionó los primeros días de implementación del Transantiago. A ello hay que sumar que perdió entre US$ 1 millón y US$ 1,5 millón por cada día de falla del sistema producto de evasión del pasaje en el transporte.

Además, el AFT arriesga el pago por las fallas del sistema por unos US$ 25 millones, el valor total de las 10 boletas entregadas a la autoridad. Sonda no dio declaraciones a AméricaEconomía, aduciendo que el contrato con AFT impide a sus ejecutivos hacerlo. Fuentes del AFT confirmaron que las relaciones entre sonda y los bancos –BancoEstado, Banco de Chile, BCI, Santander Santiago y la administradora de tarjetas de crédito de consumo CMR Falabella– son muy malas. Las entidades financieras responsabilizan a la compañía informática de los problemas, mientras que ésta piensa que hay una mala gestión de los bancos. “El AFT debe dar explicaciones al país”, dice el senador socialista Alejandro Navarro, (no es pariente de Andrés Navarro), quien pidió una investigación a la Contraloría General de la República.

Hay consenso en algunos puntos. “Conceptualmente era un buen plan”, dice Germán Correa, ex asesor del gobierno del ex presidente Ricardo Lagos y el “padre” del Transantiago, que comenzó a trabajar en el 2000 en el tema. “Cuando esté plenamente operativo se verán sus ventajas”. El problema es cuándo será eso. A fin de cuentas, el cobro de las boletas de garantía, no puede hacer daño a los bancos, considerando las ganancias del proyecto en el largo plazo.

Por ahora, el plan es complementado con medidas de urgencia de un gobierno que ve caer sus tasas de aprobación más rápido de lo que pasa un bus. Con una población enardecida, no son pocos los que apuestan a que haya que poner marcha atrás y volver a poner las viejas micros amarillas a circular por la ciudad.

Francisca Vega
Santiago

Fuente: AméricaEconomía.com

EL PLAN TRANSANTIAGO Y SUS REPERCUSIONES EN LA VIDA DE LA CIUDADANIA. CRISIS DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA



“Al igual que con el sistema previsional, siempre paga el fisco,-siempre paga Moya-; este se hará cargo de todo, nadie quebrará y el Estado gastará en 5 y 10 jarrones del tipo Inverlink, sólo este año”

10 de Abril de 2007

El Plan Transantiago es la demostración más evidente de una forma completamente errónea de planificar y colocar en aplicación una reforma importante en la capital del país. Es sabido que las autoridades han expresado reiteradamente que el Plan Transantiago tenía por finalidad mejorar sustancialmente la calidad de vida de los habitantes del país, para cuyos efectos, durante bastante tiempo se estudió la materia y se planificaron las políticas que el Estado iba a colocar en aplicación coercitivamente en toda la ciudad de Santiago. Tan pronto llegó el 10 de febrero de 2007, con bastante publicidad, pese a que nos encontrábamos en verano, Santiago fue conmovido por el impacto inicial del nuevo transporte. Los primeros inconvenientes, y que fueron bastantes, iban a ser pronto solucionados. Así lo dijeron las autoridades, incluyendo el vocero oficial. Había que esperar la llegada del mes de Marzo y todo estaría solucionado rápidamente. Llegó el mes de marzo, ingresaron los estudiantes a sus establecimientos, regresaron los veraneantes y se produce el colapso en el transporte. Los distintos recorridos están totalmente mal estructurados: faltan buses, poblaciones, y villas completas quedan sin medio de transporte. Los que logran llegar al Metro, tienen que someterse a soportar diariamente los serios inconvenientes de viajar en un tren, que antes era cómodo, y que ahora pasaba a ser realmente infernal. Vinieron los 28 medidas dispuestas por la Presidencia de la República, las protestas de los pobladores y de los estudiantes y la autoridad del país se da cuenta, sólo entonces, después del reclamo generalizado de toda una ciudad, que realmente se había fracasado. Ello no se quiso reconocer expresamente, pero el cambio de gabinete fue el reconocimiento explícito de aquel fracaso.

Las nuevas autoridades del transporte, seguramente después de restudiar y reanalizar varias veces el problema llegaron al mismo diagnóstico que ya, mucho antes, tenía toda la población de Santiago: faltaban buses y el Metro no funcionaba. Las autoridades no vieron lo obvio, a tiempo.

En una situación tan complicada y perjudicial como la descrita, todos esperábamos que las autoridades hubieran hecho efectivas las responsabilidades administrativas y civiles de las personas que participaron en la planificación del Plan Transantiago, de acuerdo con el principio fundamental de todo estado de derecho que indica que los servidores públicos, al igual que los restantes habitantes del país, deben responder de sus actos. En el caso en examen hemos escuchado la explicación de que no conviene preocuparse del pasado o de las causas del fracaso; sino que únicamente debemos limitarnos a ver la forma como mejoramos la situación. Ello como tratamiento psicológico esta bien. Para qué agrandar las heridas. Sin embargo, desde el punto de vista de la responsabilidad pública, ello no es correcto. Si se ha causado un daño, se debe responder y la autoridad debe hacer efectivas esas responsabilidades. Si no lo hace, deja de cumplir con las leyes e incurre en un notable abandono de deberes.

Junto con lo anterior el Plan Transantiago prueba incuestionablemente que nos encontramos ante una situación de crisis en el funcionamiento de la democracia representativa, por cuanto un cambio de la envergadura del que se está haciendo en Santiago, en lo que se refiere al transporte público, debió previamente haber sido consultado a la ciudadanía. Para eso está la democracia. Los representantes populares, son solo eso, representantes; y cuando a través de una modificación sustancial en los sistemas de transporte público se pretende hacer un cambio cultural, lo que procede es consultar previamente a quienes van a sufrir o experimentar el cambio cultural. Las autoridades políticas del país procedieron con un criterio distinto, seguramente pensaron que la población de Santiago merecía ser sometida a un nuevo experimento en el transporte público, incluso contra su propia voluntad. Se aplicó una especie de despotismo ilustrado o más bien dicho muy poco ilustrado. La más elemental prudencia aconsejaba consultar en serio a los parlamentarios de la capital, municipalidades afectadas, concejales, juntas de vecinos, establecimientos educacionales, sindicatos, asociaciones gremiales, asociaciones de estudiantes, etc, etc. Eso es la democracia: los cambios se hacen con el pueblo y no a pesar del pueblo, como efectivamente se han hecho los cambios del sistema de transporte público en Santiago.

En las últimas horas hemos visto como algunos parlamentarios de regiones están preocupados de los recursos que se van a destinar a subsanar los vicios, defectos y errores del Plan Transantiago. Está bien que se preocupen de aquello. Pero junto con tal reclamo, debieron en su oportunidad como cuerpo preocuparse de lo que estaba sucediendo con seis millones de habitantes en la ciudad de Santiago y también debieron preocuparse de hacer uso de todos los instrumentos legales y constitucionales para hacer efectivas las responsabilidades de aquellos que habían incumplido con sus deberes en la planificación del Plan Transantiago. Hubo parlamentarios que sí se preocuparon y que desde el primer momento demostraron verdadero interés y manifestaron su opinión para que se corrigieran oportunamente los errores manifiestos que se estaban cometiendo. Desgraciadamente, aquellos pocos parlamentarios, no fueron oídos.

La licitación que dio origen a este desastre fue conducida por el gobierno de turno. Empresas serias extranjeras decidieron no participar, porque los números no daban.

Empresas colombianas y coreanas, más los micreros organizados, ahora en megaempresarios, dejando a muchos otros microempresarios en el camino, afrontaron los riesgos. Como los números no daban han hecho todo lo posible para hacer que sus negocios a lo menos puedan tenerse en pié. Al final su arriesgada apuesta les resultará. Al igual que con el sistema previsional, siempre paga el fisco,-siempre paga Moya-; este se hará cargo de todo, nadie quebrará y el Estado gastará en 5 y 10 jarrones del tipo Inverlink, sólo este año. El transporte así diseñado tendrá que ser subsidiado para siempre. En Chile todavía parecer ser mejor entrar a los negocios de cualquier manera, porque cuando el mercado falla el Estado generoso se pone. Hace años con la banca, hoy con la previsión y el transporte en Santiago. Veremos otros seguramente.

Los partidos políticos orgánicamente tampoco han demostrado hacerse eco de la magnitud de los problemas que se vienen analizando; sus reacciones han sido tardías y hay una desconexión entre la población, la ciudadanía, la sociedad civil y los partidos políticos; estos últimos tienen graves dificultades para sintonizar con los problemas de la gente. Se consumen en sus disputas internas y en sus permanentes preocupaciones por los problemas de palacio. En una democracia los partidos políticos deben intermediar o ser los representantes más calificados de la ciudadanía. Esa representación se ha ido perdiendo manifiestamente en problemas importantes.

Seguramente, después de algunos meses, no sabemos cuantos, -tal vez éstos lleguen a sumar un año-, el problema de transporte público de Santiago se solucionará. Pero los habitantes de la capital del país nos quedaremos con el convencimiento que en ese problema grave que tanto malestar y sufrimiento ha causado, la democracia representativa y la obligación de responder por los actos que se cometen en la función pública no funcionaron y no tuvieron aplicación. Quienes causaron daño, no han respondido por los perjuicios, no fueron sumariados administrativamente, no se persiguieron sus responsabilidades civiles; y todas las soluciones se habrán llevado a la práctica no sobre la base de lo que debiera ser una efectiva democracia representativa. Esta ciertamente, tal como se aplica en nuestro país, está en crisis. Crisis que afecta al sistema de representación popular y a los partidos políticos. Tal vez llegó el momento de pensar en una nueva institucionalidad republicana que consagre una democracia participativa y de plena responsabilidad, que sustituya la irresponsabilidad por la verdadera responsabilidad política y pública,



Hernán Bosselin Correa
Abogado


Ramón Briones Es
pinosa
Abogado