
4/25/2007
Corazón de micrero: Demetrio Marinakis en su peor momento

4/24/2007
Nuevo acto de coraje

Cuando todo buen asesor que se precie de tal pensaba que no era apropiado viajar a Aysén luego del fuerte sismo, ella, casi de manera instantánea, reaccionó sin esperar reflexión ni análisis, a riesgo de que todos los analistas políticos piensen y escriban lo erróneo que era viajar.
Nadie pone en duda hoy lo valiente que fue la misma Señora, antes Ministra, cuando el ex Presidente Ricardo Lagos le dio como misión terminar con las colas en los consultorios, recordemos que en ese entonces no se amilanó, al contrario, pasó a ser reconocida como la heroína de la salud y se generó en la población una especie de solidaridad con ella.
Puede haber parecido un poco irracional su estadía casi de 24 horas en los establecimientos de salud, pero provocó el efecto político que se buscaba y aún más efectivamente las colas disminuyeron, no en el porcentaje exigido pero fue igualmente útil y aplaudido por la gente.
Estos son los personajes indispensables que se requieren en una fuerza política para que continúe teniendo vida, no es sólo un cálculo electoral y preparación técnica, es más que eso, es entrega al servicio público ciento por ciento , a pesar de todas las dificultades que se produzcan, es parecer invencible ante los obstáculos; eso es Liderazgo y Coraje.
Eso es lo que no ha logrado obtener la Alianza, eso es lo que da credibilidad y confianza a la Concertación para seguir dirigiendo nuestro país.
Cecilia Valdés L.
4/22/2007
SERGIO MICCO Y LOS PROBLEMAS DE FONDO CON HACIENDA
“Pido menos marginación a los libremercadistas”Desde al alma socialcristiana del oficialismo, el primer vicepresidente de la DC analiza la derrota de Andrés Velasco en la perspectiva de una crisis política para la cual complotan liberales y populistas. Advierte que Soledad Alvear paga un costo interno por respaldar a la Presidenta y asegura que para cierta derecha la mayor garantía la da José Miguel Insulza.
Afuera de la plaza del Mulato Gil, mirando una feria de antigüedades, espero a Sergio Micco, que viene caminando desde calle Merced. Antes de sentarnos en un café me toma del hombro y me lleva a observar una de las paredes del Instituto Chileno Francés. “República: sindicato de empleados públicos, ¿o no se habían dando cuenta?”, reza un rayado. “Si la República deja de ser una causa por la cual morir y pasa a ser un trabajo del cual vivir, como decía un filósofo francés, entonces estamos al final del camino de privatización de la sociedad chilena”, me comenta este abogado, candidato a doctor en Filosofía que ahora imparte un curso en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile: “República y comunidad en crisis”. Profesor de vocación, el ex líder de la JDC que no se perdía protesta en los años de Pinochet, ahora está en la mesa directiva que encabeza Alvear y es el encargado político de la Comisión Económico Social de la DC, que preside Ricardo Ffrench-Davis.La crisis de representación y legitimidad de la política lo angustia, pero no ve en ella una catástrofe: “Creo que la rebelión pingüina del año pasado es la base de la nueva generación de jóvenes que Chile necesita”.
–¿Ves ahí una posibilidad de revertir la privatización de nuestras vidas?
–La generación de los ’60 de rito revolucionario muere el ’73. Mi generación, la de los ’70 y ’80, estuvo imbuida en la lucha por los derechos humanos y la libertad. La del ’89 al 2006, que vivió la redemocratización de América Latina pero también su liberalización económica, es una generación del silencio, privatizada. Es nihilista de la política, y unos pocos confundieron la política con hacer carrera política, porque en democracia los partidos pueden asignar estatus, poder y dinero. La generación pingüina del 2006, junto con creer que la felicidad pasa por la pareja y el trabajo, también cree que pasa por vivir en una sociedad justa. Un millón de cabros se preguntó el año pasado qué es vivir en una sociedad justa, por qué el lucro en la educación chilena. Se hicieron preguntas que los van a hacer jugar roles de liderazgo.
–Tú eres parte de la G-80, una generación derrotada por la generación MAPU.
–No me siento parte de una derrota, porque recuperamos la democracia y le hemos dado crecimiento económico, paz social y estabilidad a Chile. Ahora, nuestro proyecto político era democracia con justicia social, y la sensación con la que vivimos es que la Concertación se apitutó y no repartió el poder, porque esta sociedad todavía tiene demasiadas desigualdades y privilegios.
–¿Por qué pasó eso?
–Mira, sólo uno de cada diez chilenos dice que los políticos resuelven los problemas de la gente, y eso pasa porque se ha producido una fatal alianza entre el liberalismo económico y el populismo político. El liberalismo viene junto con la democratización en América Latina en consistencia con el Consenso de Washington, que promueve economías donde es el empresariado y no el Estado el principal motor de la economía. Ese modelo produjo desastrosos efectos, como tasa cero de crecimiento en los ’80; y ojo, que bajo el denostado modelo cepaliano América Latina creció cuatro o cinco puntos. Hoy, tras 25 años de liberalismo, América Latina es el continente más desigual del mundo, donde el 40% vive con menos de mil pesos al día. No es raro entonces que la culpa de eso la tengan los políticos que eligieron.
–Pero hoy el liberalismo económico enfrenta a gobiernos adversos, como los de Chávez, Correa y Evo.
–Fue tal el fracaso social del liberalismo, que produjo esta revuelta populista que vemos ahora, porque el populismo es “a alguien hay que echarle la culpa de esto, y esos son los que están arriba”. Y los que están arriba hoy son los señores políticos que los vemos en las páginas sociales de “El Mercurio”. El quid de la crisis de la política es que la gente quiere que solucionemos cosas y nosotros les decimos, como en 2001, “no, sabe que esto es una crisis en Tailandia y por eso estamos así, hay un problema en los mercados mundiales y por mientras esperemos. Le puedo crear un empleo de emergencia, pero el que da empleo es el empresario. Sabe qué, la tasa de interés está matando las pymes”, nos dicen, y contestamos: “Es que las tasas las fija el Central, no nosotros”. Y ahora les decimos: “Fíjese que queremos una ley de depreciación acelerada para que los grandes empresarios inviertan más en Chile y así volver a crecer”. ¡Y entonces para qué estamos nosotros! El liberalismo, que desconfía de la capacidad del Gobierno de intervenir en la política y en la economía, termina siendo aliado del populismo, que le echa la culpa a los que están arriba.
–Guardar los excedentes del cobre crea la sensación de que a los de abajo no les toca ni con vacas flacas ni con las gordas.
–Qué nos dijeron los secundarios: “Con el cobre por el cielo y la educación por el suelo”. En la iglesia de San Francisco veo un rayado que dice: “¿Cuánto tiempo más se demora tu patrón en tomar la micro. No al Transantiago?”. Todo Chile ve lo que ha ocurrido siempre, que los santiaguinos están metidos casi dos horas en una micro para llegar a trabajar diez horas, por 140 lucas mensuales. Somos el octavo país que más horas trabaja en el mundo. Es cierto que los pobres son menos pobres, pero las oportunidades siguen muy injustamente distribuidas, y ese es el debate de la Concertación: ¿vamos a insistir con una política económica que nos amarra las manos, que le dice a los chilenos que si metemos la plata del cobre se nos puede caer la tasa de cambio y que tampoco podemos condonar las deudas a las Pymes?
–¿No se está trabajando para disminuir la desigualdad?
–Ricardo Lagos dijo “crecimiento con equidad”. Tuvimos poco crecimiento y la desigualdad se mantuvo igual. Bachelet ha hecho cosas: aumentó en un 10% las pensiones a un millón de personas, otorgó crédito fiscal a los jóvenes más pobres del país, creó 200 salas cuna, etc. Pero llevamos 17 años aspirando a la igualdad de oportunidades y nos encontramos con una política económica conservadora que desconfía de los recursos que tienen los Estados para generar más crecimiento a través de las políticas públicas.
Los costos para Alvear
–Hay varios factores más que explican el rechazo a la ley de depreciación, como un choque cultural entre la política tradicional y los cuadros técnicos del Gobierno.
–Lo que falta es diálogo. Les pediría a los liberales de la Concertación que fueran más liberales; ellos creen en la libre circulación de las ideas porque saben que no poseen la verdad. Estos libremercadistas, que dicen que hay darle a los grandes para que ellos generen más trabajo, tienen que estar más abiertos a la crítica. No puede ser que cuando Ffrench-Davis dice que hay que aumentar en 600 millones de dólares el presupuesto para activar la economía, uno reciba llamados telefónicos diciendo que nos pusimos populistas o estatistas. Hay un dogmatismo muy grande; les pido menos marginación, menos censura. Lo otro es que nuestros técnicos han sido formados en Estados Unidos, faltan más escuelas de políticas públicas europeas.
–Eso es consistente con la política exterior, que en lo grueso reconoce la hegemonía norteamericana.
–Por supuesto, y se nos olvida América Latina. Pero en Estados Unidos la Reserva Federal no sólo vela por tasas de inflación bajas, también tiene que velar por el crecimiento y el desempleo. Y cuando Ominami plantea esto se arma un escándalo porque atenta “contra las bases del modelo”. Además, en EEUU el poder del Estado en la economía es 36 puntos, y en Chile es apenas 19,9. Y con Ricardo Lagos bajó.
–La Presidenta respaldó al ministro de Hacienda.
–Y Soledad Alvear, Camilo Escalona y Sergio Bitar han apoyado el proyecto porque la Concertación tiene que mantenerse unida. Pero ojo, los costos políticos que están pagando los dirigentes de la Concertación ante sus bases obviamente son altos. Soledad Alvear, cuando apoya a Hacienda, paga costos en el partido.
–¿Es popular la postura de Adolfo Zaldívar dentro del partido?
–Todo lo que sea hablar en contra de la política económica, contra la concentración económica, por la redistribución del ingreso, es altamente popular en la DC, porque este es un partido de clase media. Nosotros como mesa decidimos apoyar a la Presidenta Bachelet, pero eso no es gratis. Mira los niveles de desgaste de los dirigentes en la opinión pública.
Insulza y la derecha
–La derrota de Hacienda se da en un contexto de normalidad institucional, porque la bolsa ha seguido subiendo.
–Hay un cambio cultural en Chile y se acabaron los miedos al pasado dictatorial. Pero la semana pasada pasaron cosas regraves: involucraron a la Presidenta en una reunión en La Moneda con los grandes empresarios, y lo que dice la prensa es que eso era para ver cómo el Gobierno se ponía de acuerdo con ellos para hacer lobby sobre los parlamentarios, sobre todo los de derecha.
–¿Fue un error de Velasco enfocarse a ese lobby triangular sobre la derecha y no negociar primero en la Concertación?
–Él trató de aplicar un esquema que se ha aplicado otras veces: “Vamos sacar este proyecto con ustedes o sin ustedes, porque tenemos a los fácticos empresariales, y a la UDI y RN”. Quizás, Velasco puede volver a intentar esa política, pero sería pagar muy mal la solidaridad de los presidentes de partido con una política extraordinariamente impopular para las bases de la coalición.
–Emerge un nuevo cuadro político, porque la derecha hace su propio destete del gran empresariado al rechazar el lobby.
–Pero ojo, la política es muy dinámica. No sé qué conclusión van a sacar los grandes empresarios, porque yo escucho que hay una derecha política que quiere llegar al poder, y para eso obviamente tiene que acercarse a las clases media y sectores populares. Pero también hay otra derecha que dice: “Oye, para qué vamos a ganar si lo que necesitamos es un José Miguel Insulza que pone orden y hacemos la política económica que se hizo bajo Ricardo Lagos”. Ese es un proceso en debate en la derecha.
–¿Crees que el mundo de la derecha mira con simpatía a Insulza?
–No tengo ninguna duda. Con todo el respeto que él me merece, por sus obras los conoceréis. Ricardo Lagos, Eyzaguirre e Insulza dieron garantías a la derecha económica que ellos jamás pensaron que les iban a dar. Ese Gobierno terminó con disminución del porcentaje del Estado en la economía, un crecimiento relativo y se mantuvo la desigualdad. ¿Qué hubiera pasado si es un Gobierno de derecha el que hace el Transantiago? ¿Qué hubiera pasado con los sindicatos, con los gremios, con los partidos que hubiésemos estado en la oposición? Esa es una pregunta que se hacen sectores de esa derecha. En los tiempos de los radicales, la izquierda se quejaba: “Maldita la derecha que pierde todas las elecciones pero gana todos los gobiernos”. Esto ya pasó en la historia de Chile.
Fuente:| Mirko Macari La Nación Domingo | |
4/21/2007
Renovemos la esperanza en el alma de Chile

Declaración al término de la 93ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile.
Agradecemos al Señor de la Vida
1. En nuestra 93ª Asamblea Plenaria, en Punta de Tralca, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile hemos agradecido al Dios de la Vida por sus innumerables dones. Animados por la reciente celebración de la Resurrección de Jesucristo, nuestra esperanza, hemos orado y reflexionado acerca de algunos aspectos de nuestra labor pastoral, mirando el contexto de la actual realidad nacional.
2. Reflexionamos acerca de nuestro aporte a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. En ese espíritu, iniciamos también el camino de preparación de nuestras Orientaciones Pastorales para los próximos años, que elaboraremos a partir de un amplio proceso de participación. Para ello, hemos aprobado los aspectos prácticos de la primera Asamblea Eclesial Nacional para el próximo mes de octubre, que será antecedida de Asambleas Diocesanas.
3. En estos días hemos dado gracias al Señor por el recuerdo del vigésimo aniversario de la visita a Chile del Papa Juan Pablo II. Hemos podido comprobar la enorme vigencia de su mensaje y las deudas que, como sociedad, todavía tenemos frente a desafíos que nos siguen interpelando. Hemos agradecido a Dios por la vida, el ministerio y magisterio del Papa Benedicto XVI, de quien hemos recibido recientemente la Exhortación Apostólica sobre la Eucaristía. También hemos agradecido el legado del Cardenal Raúl Silva Henríquez, en este año en que celebramos el centenario de su natalicio. Releer su “sueño” de país, su testamento espiritual, su mirada hacia “el alma de Chile”, es un ejercicio que nos llena de esperanza.
4. Hemos mirado, a la luz de nuestros desafíos pastorales, los acontecimientos y debates de actualidad. Algunos nos preocupan particularmente.
Continúa la espera de los pobres
4.1. A pesar de esfuerzos y logros en materia de justicia social, la espera de muchos pobres continúa. Esperan ser escuchados, atendidos en el anhelo de ser protagonistas de su propia historia, incluidos en este mundo global y tecnificado que les margina. De un modo particular, el mundo rural y sectores urbanos empobrecidos, claman desde su postergación. Superar la pobreza y las grandes desigualdades, constituyen desafíos sociales que no pueden dejar de interpelarnos, también a nuestra sociedad y a sus líderes.
También la de los jóvenes
4.2. En las últimas semanas hemos visto algunas lamentables manifestaciones de violencia protagonizadas por jóvenes. En este contexto nos preocupa la anunciada puesta en vigencia de la Ley de responsabilidad penal adolescente. Esperamos que no sea una medida que ponga la atención del país sobre todo en soluciones punitivas, dejando de lado la prevención y la necesaria rehabilitación. Es urgente reflexionar sobre las verdaderas raíces del descontento juvenil, sobre el rol de las familias, los padres y educadores y sobre la mirada que tiene el Estado hacia los jóvenes. Necesitamos abrir reales oportunidades educativas y laborales a los jóvenes y a la acción preventiva, responsabilidad de la sociedad en su conjunto. Un tema, sin duda, que requiere de una reflexión profunda es el influjo de algunos medios de comunicación en la exhibición de la violencia y en la focalización, a veces, unilateral de lo negativo.
Por otra parte, en esta Asamblea hemos meditado acerca de nuestro modo de acompañar a los jóvenes en nuestra pastoral y ofrecer una contribución relevante al mundo juvenil, deseoso de una justa atención. Como positivo y esperanzador nos parece apreciable el servicio al país que prestan miles de jóvenes a lo largo de Chile, participando en parroquias, colegios, movimientos apostólicos, instancias solidarias y de voluntariado. A ellos queremos acompañar con mayor presencia y abriendo nuevas instancias donde puedan conocer a Jesús, amarlo y servirlo en sus hermanos, llenando sus vidas de sentido. Vemos en muchos de estos jóvenes reflejada la esperanza que Chile debe renovar en este momento de la historia.
La Educación: tarea de todos
4.3. Hemos reflexionado sobre la iniciativa gubernamental para reformar la educación. Estamos conscientes de la necesidad de avances urgentes y significativos en esta materia. Valoramos todo cuanto ayude a mejorar la calidad de la enseñanza, y a hacer posible el acceso de todos a una educación digna, pero es necesario que en todo este proceso se excluyan visiones ideologizadas y se escuchen las voces de todos los sectores involucrados.
La Educación es un bien inestimable para cada persona, para las familias y la sociedad. Lo que hemos observado desde el año pasado, en diversas manifestaciones estudiantiles, en la opinión pública y en iniciativas gubernamentales, evidencia la justa y sincera aspiración de la sociedad a una educación de calidad para todos los chilenos y chilenas. El proceso de reflexión y de búsqueda, que ha tenido un hito en el informe elaborado por el Consejo Asesor Presidencial para la calidad de la Educación, ha alcanzado una nueva etapa con el Mensaje de la Sra. Presidenta de la República y la firma del Proyecto de Ley General de Educación, el 9 de abril en curso. Este último propone modificar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, de 1990.
Aún es temprano para emitir un juicio más acabado sobre un proyecto de tanta trascendencia y proyecciones para el país. Merece ser estudiado diligentemente en todos sus aspectos e implicancias, para llegar a discernir sus fortalezas y debilidades, en orden a alcanzar una educación de calidad para todos los niños y jóvenes de Chile. La primera invitación es, pues, a involucrarse en su estudio, porque la educación es tarea de todos. De manera especial, invitamos a reflexionar a los padres de familia, a los educadores, a las instituciones educativas, al Gobierno y a quienes tienen la grave responsabilidad de legislar en esta materia. Se trata de buscar el bien de los educandos, de sus familias y de la sociedad entera. De una buena educación depende la realización de las personas y el progreso de la sociedad.
La Conferencia Episcopal de Chile, como lo ha hecho habitualmente, no dejará de ofrecer su aporte al bien común. Lamentamos la poca atención prestada a nuestra contribución, ofrecida a partir de una vasta experiencia y con la única intención de servir al país. Los siguientes puntos son temas irrenunciables para la Iglesia:
a. Derecho a una educación de calidad y con equidad para todos, especialmente para los más pobres.
b. Una educación centrada en la persona con sus dimensiones religiosa, moral, intelectual, social.
c. Una educación que apoya y refuerza el derecho prioritario de los padres de familia a elegir la educación de sus hijos.
d. Una educación que, al margen de toda uniformidad, respete y favorezca tanto la libertad de acceso y de ofrecimiento del servicio educativo, de acuerdo a los propios proyectos educacionales que aseguran una sociedad democrática y plural.
e. Una educación que estimule la construcción de un país más justo y solidario.
Con todo, creemos que el Proyecto de Ley recientemente presentado constituye una gran posibilidad para que en el Parlamento, los legisladores puedan dialogar con el gobierno y la ciudadanía en torno a la educación, tema tan crucial para el desarrollo de nuestra sociedad. Invitamos encarecidamente a abordar este tema en un diálogo respetuoso y constructivo, que verdaderamente ponga el bien del país por encima de los intereses particulares, aunque sean legítimos, a fin de que la nueva Ley sea beneficiosa para todos.
Mejorar la calidad de la política
5. Mirando el conjunto de los debates actuales, nos preocupa que mucha gente sienta una distancia creciente entre los discursos y los hechos; entre las promesas y sus realizaciones; entre sus problemas concretos que no son resueltos y los debates y polémicas a veces inconducentes. El país enfrenta hoy desafíos muy importantes, como la superación de los hechos de corrupción, y una tendencia peligrosa a exacerbar el conflicto, presentando una mirada pesimista de la realidad y un panorama desolador del futuro. Todo esto reclama un mejoramiento de la calidad de la política, recuperando su sentido más profundo de servicio al Bien Común. También más responsabilidad para dotarla de mayor legitimidad, comprometiendo al mismo tiempo una activa y responsable participación ciudadana en los asuntos de interés público.
6. De nada serviría crear grupos de trabajo plurales y diversos si las políticas que se implementasen finalmente privilegiaran una mirada y excluyeran otras. Deseamos que se acojan efectivamente las propuestas que se formulan con respeto, humildad y fundamento, y a todos pedimos que se hagan aportes constructivos en un clima de colaboración y diálogo.
La crisis del transporte público
7. La crisis del transporte público en la capital del país es un tema que trasciende a la gran ciudad, ha provocado muchos sufrimientos y sensibiliza a los chilenos de norte a sur. Somos testigos de la preocupación de la gente al ver tantos recursos concentrados en la capital, mientras en regiones hay necesidades postergadas. Hemos hablado a favor de la dignidad personal que tantos habitantes de Santiago, con razón, sienten vulnerada por estos días. Queremos que todas nuestras ciudades sean más modernas, limpias, amables y humanizadoras. Que sean espacios de integración y encuentro. Para esto se requiere la generosidad y el esfuerzo de todos; también el liderazgo efectivo de las autoridades en la solución de los problemas.
En las grandes decisiones, pensar en las personas
8. A quienes tienen altas responsabilidades en la conducción del país, les rogamos que en sus decisiones busquen siempre el bien integral de las personas. Son ellas quienes reciben la enseñanza, quienes viajan en el transporte público, los que se atienden en los consultorios, reciben las pensiones y postulan a subsidios de vivienda. Los cristianos estamos llamados a ver a Cristo en ese alumno, en ese pasajero, en ese enfermo, en ese hermano sin techo. Y para quienes han optado por el servicio público estas personas deben ser la razón de su servicio.
9. Pedimos al Señor que nos regale el don de escuchar con respeto, y la generosidad de adoptar las mejores soluciones para los grandes problemas nacionales. Ante las situaciones que vive nuestro país, reiteramos nuestro llamado a trabajar juntos para renovar la esperanza en el “alma de Chile”. Invitamos a rezar con filial confianza a la Santísima Virgen del Carmen, nuestra Madre y Reina por todas estas intenciones para el bien de Chile, que nos acompañe y nos enseñe a ser discípulos y misioneros de Jesucristo.