5/08/2007

Carta a los Dirigentes de La Concertación

Estimadas Amigas y Amigos :

Estas líneas son sólo mías. No representan ni a mi partido ni a mi bancada parlamentaria. Hago esta aclaración para los efectos pertinentes.

¿ Qué fuimos, somos y queremos ser ?. Para entender y poder solucionar los evidentes conflictos que tenemos, y que debemos resolver, so pena de abortar el proyecto y perder el Gobierno, debemos hacer un diagnóstico compartido y una propuesta vinculante. Incluso un recuerdo es necesario para poder hacer este diagnóstico y no debe por lo tanto mirarse como un recordatorio inútil.

Nacimos por un llamado ético, no sólo político, para lograr la libertad, recuperar la democracia y establecer un nuevo Chile, que, derrocando o derrotando la dictadura, sería un nuevo ordenamiento social, económico y político. No fuimos – por ende – un mero cambio político. Fuimos la esperanza de una nueva democracia.

Fuimos la esperanza de un pueblo que quería un cambio moral. De la fuerza a la Ley. De la tortura al respeto al hombre y la mujer. Del latrocinio a la decencia. Del atropello a la consideración. De la lógica de la guerra a la lógica del convencimiento que lleva a la victoria. En palabras de Unamuno : Debimos convencer no sólo vencer

Hoy somos la suma de nuestros sueños personales y colectivos que no hemos perdido salvo las limitaciones interiores que nos empiezan a debilitar y limitaciones exteriores de un quehacer de 18 años que agota y cansa. Es lo que hoy nos pasa.

Somos las esperanzas populares defraudadas por nuestras vacilaciones y nuestros errores y engrandecidas por los aciertos de 18 años. Somos también consecuencia de la brutal fuerza del capitalismo que impide acciones por el cambio y nos golpea hasta humillarnos.

Somos también la pérdida de nuestro impulso inicial socavado por nuestra concupiscencia del poder, las luchas internas de los partidos, o de los miembros de cada uno de ellos en cualquier lugar de su acción.

Pero también somos nuestra Fe que perdura en la lucha diaria con las tentaciones burguesas del enriquecimiento, la transacción innecesaria y el acomodo personal o el nepotismo nada infrecuente.

Somos también el lado oscuro de nuestra cruzada que buscaba cambiar el mundo, y que ahora busca impedir que el mundo nos cambie a nosotros.

Somos la experiencia inédita de la suma de modelos progresistas que busca – y ha de lograrlo – conciliar la libertad con el orden, el cambio con la institucionalidad, el crecimiento con el desarrollo, la revolución personal con el respeto colectivo, el emprendimiento con la solidaridad. El yo profundo y de largo plazo con la realidad cambiante y difícil de cada día.

Somos el testimonio de los que queremos volar contra el tiempo y el viento pero insertos en la realidad, sin bajar la mirada de la utopía que nos mantiene vivos.

Somos también la expresión de otros que buscan la eficiencia para – en ella – generar ese impulso de cambio.

Somos miradas ansiosas por triunfar, sin juicios de valor pero con el derecho a expresarnos en el marco de la libertad de conciencia y la disciplina consensual.

De todo esto nacen nuestros proyectos y también nuestras dificultades de las cuales la más dura es nuestra obligación de ser libres para opinar pero fuertes para disciplinarnos. porque debemos aceptar que esas dos miradas existen y ello causa tensión y divergencias sobre todo en el quehacer económico versus el desarrollo humano, la participación, la brecha en los ingresos.

¿ Cuáles son éstas dificultades que nos agobian y cuáles son los caminos y decisiones y sobre todo superarlas a 17 años de gobierno y cómo enfrentarlas a un mediano y largo plazo además de lo anterior?

Aunque no siempre se acepte creo que el cambio interior es fundamental a la hora de resolver los conflictos. El mundo actual es el mundo pragmático monetarista, “Poderoso caballero es don dinero”. Mayor aún es el poder de las grandes corporaciones en un multilateralismo ficticio. El consumismo salvaje con un crecimiento material y financiero impresionante, se nutre de la abdicación de las mejores virtudes de austeridad y solidaridad que pierden valor en sí misma. Por ello este cambio interior ético o moral es básico para enfrentar nuestros problemas que de esa realidad se derivan. Ello genera crisis porque todos venimos de un tronco humanista donde nos desacomoda este nuevo escenario en distinta medida y hace que se asomen nuestras diferencias.

La revolución será moral o no será nos dijo Peguy a los cristianos. La renovación socialista es básicamente una valoración de la libertad, el respeto, el triunfo del humanismo que produce de hecho un cambio interior personal tan mandatario como para nosotros.

Todas estas nuevas miradas son un cambio interior muy profundo, casi como una conversión que debemos asumir para lograr los cambios exteriores. Fue lo que hizo posible la Concertación en su esencia. Porque con esa actitud interior pudimos luchar cuando a Chile le fue robado su yo profundo, cuando se le borraron los sueños y se le quebró su esqueleto para ponerlo de rodillas.

Fue eso lo que nos dio la capacidad de levantarnos y gobernar. Para ello debemos tener hoy – aún en medio de la eficiencia, el acuerdo, la ley, la burocracia – esa fuerza interior para cambiar Chile y no sólo hacerlo crecer, aunque reitero es punto de discusión y una de nuestras discrepancias más serias ¿ cuánto avanzar? ¿cuánto crecer y cuanto acortar la brecha del ingreso? Se me dirá que no son términos antinómicos, pero en la práctica es una realidad. Para poder hacer esto posible es que no debemos hacer juicios de valor, reitero, sino aceptar “ que los luchadores y utópicos de una causa pueden también construir”. Aceptar “que los preferentemente constructores son valiosos por su eficiencia pero no pueden por sí sólos hacer permanentes las causas”

De la conciliación máxima de este enfoque surgirá también la unidad que es la esencia del triunfo. Para ello necesitamos hablar y convencernos. Debemos acordar treguas y acuerdos. Eso requiere compromisos solemnes que debemos adquirir para lograr que se sustenten simultáneamente en la disciplina, la libertad de conciencia, la comunidad de decisiones, el cumplimiento de los deberes propios .

Coloco estas letras en negrita porque este rol personalista, gregario y altruista en política es la gran diferencia con la derecha, concreta rudamente pequeña en ideas y brillantemente imaginativa en su capacidad destructiva, populista y mercadeo de conciencias.

Algunos compromisos pueden ayudarnos, asumidos en un verdadero ritual que nos movilice, yo los asumo ante mi y ante ustedes y les pido que los podamos transformar en un tema común. Otros documentos serán motivo de debate y conclusiones en nuestro cónclave futuro. Estas líneas, lo vuelvo a reiterar son sólo para poner de manifiesto nuestros compromisos de conducta, nuestra plena convicción que nada en el mundo de La Concertación puede ser posible sin la clarificación de nuestras prioridades que son primero Chile, después nuestros partidos que la conforman y después nuestros afanes personales. Propongo algunos :

1. El compromiso solemne de cumplir cada tarea que nos es encargada de manera eficiente. Hacer sencillamente lo que tenemos que hacer en palabras de Teresa de Ávila. Los errores de todos conocidos nacen del olvido de este compromiso.

2. El compromiso de solemne respeto a las posiciones distintas en la Concertación, sin perjuicio de discutirla en la instancia correspondiente.

3. El compromiso solemne de generar una instancia de discusión para resolver estas cuestiones, aceptada por todos, vinculante y obligatorias. Pasado el tiempo hay una sola fórmula que son las comisiones permanentes de Parlamento y Gobierno aunque sea tedioso. El desacuerdo y el enfrentamiento actual no tiene ya solución si no tomamos medidas .

4. El compromiso solemne de hablar menos públicamente y conversar también mucho entre nosotros. “ A buen callar llaman Sancho” debiera ser nuestra posición.¿ Es posible? Vuelvo a señalarlo nuestra libertad de conciencia es sagrada pero lo es también el bien de la Concertación. Esto es válido para todos. Los que tenemos responsabilidad actual y los que la tuvieron, manteniendo a lo menos el respeto. Castelar el gran tribuno de España del 900 señaló en su discurso de “ España doliente” : La soecia parlamentaria y de Gobierno en las palabras sólo expresa falta de inteligencia.

5. El compromiso solemne de practicar la viejísima y razonable figura democrática que somos todos iguales, con funciones distintas donde la Presidenta es – nada más y nada menos – que la primera entre los iguales. En lenguaje moderno la amistad cívica..

6. El compromiso solemne de entender que no hay sabios entre nosotros sino seres humanos que vemos los hechos de distinta manera cuya verdad final suele ser la suma y resta de opiniones. La derecha nos ha contagiado con la soberbia, la arrogancia y la voz tonante de los que creen que en sus palabras está la Patria Perenne. Nosotros somos el futuro y no el pasado. A nosotros el pueblo nos oye cuando nos ve cerca y cercanos, fuertes en su defensa y amables en nuestro trato. No somos ni patrones ni gritones ni dueños de la verdad. Somos un grupo de hombres y mujeres, jóvenes y selectos que queremos convencer con nuestra palabra, ejemplo y testimonio coherente de vida porque o se vive como se habla o terminamos hablando como se vive.

7. El compromiso solemne de entender que de los Partidos somos todos responsables, que del pueblo son nuestros partidos, que del trabajo de todos es el gobierno y que todos no tenemos otra obligación que ser de Chile, para Chile y por Chile.

8. El compromiso solemne de nuestros partidos para renovarse y hacer posible que sus órdenes orienten y dirijan antes que mandar, porque de ahí viene la expresión Autoridad .

9. El compromiso solemne del Gobierno – y cada uno de sus integrantes – de respetar el Parlamento – como al Poder Judicial, a la Contraloría o al Pueblo – porque somos un sistema presidencial y no autoritario.

10. Compromiso solemne de los parlamentarios de entender que este es el sistema que nosotros mismos hemos aprobado y que – en la tarea de representación del equilibrio de poderes – debemos asumirlo. Personalmente no comparto el sistema. Creo que debemos buscar un sistema semipresidencial , pero en el intertanto hay que acatar la norma vigente y cumplirla cabalmente.

Este respeto equilibrado, difícil y a veces doloroso lo expresa San Agustín de esta forma:

En lo profundo UNIDAD

En lo accesorio LIBERTAD

Siempre CARIDAD, FRATERNIDAD Y SOLIDARIDAD..

Cada uno de estos compromisos personales pueden y deben expresarse en modificaciones constitucionales o legales que creo , absolutamente, necesarias. Por ejemplo doy por sentado los problemas que se generan en el binominal, las leyes de quórum, etc. Pero tampoco podemos aceptar que las dificultades nos venzan y nos derroten por anticipado y algunos se marchen figurativamente e incluso real y concretamente..

Esa promesa auto cumplida la podemos derrotar con nuestra conversión de combatientes en la historia de Gedeón. Si muchos no quieren defender tu ciudad le dijo Jehová, abre las puertas para que se vayan y lucha con quienes quieran hacerlo.

Debemos legislar para que, quien gana un cargo popular si sale elegido por un partido, lo pierda si lo abandona para ingresar a otro o seguir como independiente o viceversa.

Debemos legislar para que los Partidos vuelvan a ser respetados. Debemos legislar para que los institutos cercanos a los partidos sean su apoyo y no sus capturadores.

Debemos revisar las razones que permiten el abuso de poder, la reiteración de conductas inadecuadas para que el Servicio Público sea sacrosanto y no un botín saqueado a diario. Ello requiere también revisar las franquicias y normas que tienen ciertos sectores que profitan a costa de los más necesitados.

Debemos imperiosamente terminar con la ligazón de la Política con el dinero privado y hemos sido remisos a abordar el tema con una pérdida de respeto entre los ciudadanos al no desenmascarar los casos emblemáticos de la derecha.

Reitero lo personal de estas palabras que a nadie mas competen. Son un sincero esfuerzo para avanzar a una mayor amistad cívica, a una mayor capacidad de conciliación entre los que soñamos mucho, nos angustiamos mucho y a lo mejor hacemos poco y los que hacen mucho y con tanto insomnio pierden la urgencia de las necesidades que nos acucian desde las profundidades de los desespenranzados.

Quiero aclarar que no hago juicios de valor. Las responsabilidades de nuestros problemas y de la baja en nuestro respaldo es de todos comenzando por quien habla, tal vez por no levantar la voz más fuerte o aprender más que buscar entender “ciertas razones que a mi razón confunden y que siendo tan razonables , no son por su razón razonados por quienes las sufre”.

Tal vez esto sea lo más peligroso porque a pesar del cambio espectacular que Chile ha tenido nos siguen abandonando al tenor de encuestas y otras mediciones porque no nos engañemos con esto que la derecha no sube. No ha de ser este el parámetro de nuestro comportamiento

Nacimos para cambiar la participación y las condiciones de los que poco tienen y todo lo esperan.

La pregunta es ¿ por qué trabajadores y pobladores, jóvenes y mujeres ya no nos siguen con la misma fé y alegría que antes?

Creo que entre muchas razones porque mientras más crece el país, más crece la brecha entre ricos y pobres. Porque la diferencia de ingresos es ya una bofetada a sus necesidades. Porque no es ya cerrar los ojos a la relación de los más ricos y jubilados. Porque empiezan a dudar que seamos el escudo de los pobres o que no seamos el balón de oxígeno del capitalismo. Esto creo no es sólo fraseología. Es la OMC y OMS las que reconocen que reconocen que esta diferencia aberrante se produce en crecimientos exponenciales como el de Chile, junto con depresiones y delincuencia. Son datos internacionales no críticas de flagelantes.

Nacimos para hacer el cambio con cordura y acuerdos de mayoría.

Sólo ruego que no nos cambie el mundo entre tanto acuerdo y , que en la duda siempre sea el hombre sencillo, el humilde, el ofendido por la riqueza, el que vea en nosotros la esperanza y el sujeto de nuestra elección.

Por esta utopía luchamos. Por ello y mucho más mantendremos fuerte la Concertación ahora y hasta lograr la sociedad que soñamos.

Con el compromiso de siempre.,

Mariano Ruiz-Esquide Jara

Senador

5/03/2007

Encuentro “Jóvenes Profesionales, sobre la Corrección al Modelo Económico y Social"


Miriam Verdugo Godoy, Presidenta del Instituto Jorge Ahumada, tiene el agrado de invitar a Ud. al encuentro “Jóvenes Profesionales, sobre la Corrección al Modelo Económico y Social”, que se realizará el sábado 05 de mayo de 2007, desde las 09:00 hrs. hasta las 13:30 hrs. (Aula Magna de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, ubicada en Pío Nono Nº 1, Providencia).


La Presidenta del Instituto Jorge Ahumada se sentirá complacida de contar con su presencia en este evento, donde se debatirá sobre la coyuntura político – económica que enfrenta nuestro país y sus desafíos, a partir de las distintas visiones expuestas por los actores relevantes en esta materia.


09:00 a 09:20 hrs.: Acreditación.

09:30 a 09:55 hrs.: Inauguración.

Conclusiones del Estudio de Percepción de la Sociedad Chilena Sobre El Modelo Económico, Social y Cultural.
Myriam Verdugo, Pdta. Instituto J. Ahumada.
09:55 a 10:25 hrs.: Propuestas de corrección al Modelo Económico y Social.
Hernán Bosselin, abogado.
10:25 a 10:40 hrs.: Coffe Break.

10:40 a 12:00 hrs.: Panel de comentaristas.

Adolfo Zaldívar Larraín, Senador; Hugo Fazio, economista; Andrés Ovalle, economista Pdte. de Conapyme; Carlos Vial, empresario y ex Pdte. de Salmón Chile.
Modera Marcelo Albornoz, abogado y ex Director de la Dirección del Trabajo.
12:00 a 13:30 hrs.: Diálogo con los asistentes.
13:30 hrs.: Clausura.



5/02/2007

Los Trabajadores y los pobres no pueden esperar

Queridas hermanas y hermanos:

Es una gran alegría estar reunidos en la Catedral de Santiago -en el corazón de la ciudad- en este 1º de mayo, fiesta de San José Obrero, junto a nuestro Pastor, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, y junto a ustedes, trabajadores y trabajadoras, hombres y mujeres dedicados al servicio público desde los sindicatos, desde el parlamento, el gobierno y la oposición, para celebrar y agradecer los 30 años de la Vicaría para la Pastoral de los Trabajadores.

Celebrar implica no sólo mirar con atención el paso de la acción fecunda de Cristo Resucitado por la historia de la Vicaría, de la Iglesia y de nuestro país. Es también una invitación a escrutar los signos de los tiempos en medio de las angustias y esperanzas de nuestras hermanas y hermanos trabajadores que en Chile hoy nos interpelan. Para todos es claro que el desafío de la justicia y el compromiso social sigue tan vigente como el año en que nació nuestra querida Vicaría, aunque sea en un contexto muy diferente.

1. El evangelio del trabajo

Hace pocos días nuestro Cardenal Arzobispo de Santiago, en su mensaje de Pascua de Resurrección, a propósito de la vigencia del mensaje de Jesucristo, nos enfatizaba que “la violencia, la separación, la injusticia, la falsedad, la muerte y el mal no pueden tener la última palabra. No pueden tenerla, y no la tienen. La última palabra no la tiene el odio sino el amor, tampoco la muerte, pero sí la vida; no la tiene la enemistad sino la reconciliación, tampoco la mentira pero sí la verdad, no la tiene la violencia sino la paz”.

Si aplicamos esta certeza a la vida de los trabajadores tendremos que reconocer que, mientras persistan los problemas de acceso y calidad del empleo, será muy difícil vivir en una sociedad solidaria y lograr la anhelada equidad social. De ahí que sean tan pertinentes las palabras del Papa Juan Pablo en su visita a Chile el año 1987: “El trabajo estable y justamente remunerado posee, más que ningún otro subsidio, la posibilidad intrínseca de revertir aquel proceso circular que han llamado “repetición de la pobreza y de la marginalidad”, y añade: “No descansemos hasta no ver hecho posible para todos el acceso a ese auténtico derecho fundamental para la persona humana, el derecho - correlativo al deber- de trabajar”.

En el evangelio del trabajo tenemos el ejemplo más convincente de solidaridad. Dios todopoderoso que, en su grandeza trasciende totalmente a los hombres, no es un Dios del ocio sino un Dios que trabaja por nuestro bien y nos invita a colaborar con Él, en bien de todos, especialmente de los más pobres y abandonados. Por amor, ¡por solidaridad!, se hace hombre, y lleva como uno más una vida de trabajo. Jesucristo es el mejor ejemplo de solidaridad sin fronteras que los trabajadores y la sociedad entera están llamados a seguir e imitar. Dondequiera que un hombre o una mujer desarrolle su actividad, trabaje, ame y sufra, ahí está presente Cristo.

En su reciente Carta Apostólica sobre la Eucaristía, el Papa Benedicto XVI nos recuerda que “el trabajo reviste una importancia primaria para la realización del hombre y el desarrollo de la sociedad, y por eso es preciso que se organice y desarrolle siempre en el pleno respeto de la dignidad humana y al servicio del bien común. Al mismo tiempo, es indispensable que el hombre no se deje dominar por el trabajo, que no lo idolatre, pretendiendo encontrar en él el sentido último y definitivo de la vida” (Sacramentum Caritatis, 74).

2. La solidaridad hoy: un imperativo con el mundo del trabajo

Jesucristo sufría con la falta de solidaridad y por eso quería que fuéramos discípulos suyos en ésta actitud. De hecho la solidaridad es una verdadera y propia virtud moral y social, no un “sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas”, como lo decía Juan Pablo II. “Al contrario, [la solidaridad] es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (Sollicitudo Rei Socialis, 38). Es, por tanto, verdaderamente solidario quien transforma en actos de justicia su compasión por los otros, tal como lo afirmara San Alberto Hurtado.

Hoy es urgente multiplicar los mecanismos y energías para llegar a ser una sociedad más justa y solidaria. El “alma de Chile” y su gente conocen bien el significado de la solidaridad. Sin embargo, lo decimos con dolor, Chile es el tercer país con la peor distribución del ingreso en América Latina. Esta grave anomalía afecta a toda la sociedad y, obviamente, a los más pobres. Y ya sabemos que “los pobres no pueden esperar”; tampoco los trabajadores de nuestro país.

Hay quienes piensan que hay un antagonismo irreconciliable entre prosperidad y solidaridad, entre políticas de protección social y crecimiento económico. En el designio de Dios, cada uno de sus hijos está llamado a vivir conforme a su dignidad. No mañana: hoy.

Chile ha crecido mucho en las últimas décadas, pero el crecimiento económico por sí solo no es suficiente para solucionar los problemas laborales. Esta realidad, sin embargo, no nos quita la vergüenza de vivir en un país al que aún le falta tanto para que haya una mayor equidad y una distribución más justa de los bienes que el Creador puso en nuestras manos para que llegue dignamente el pan a las mesas de todos sus hijos y sus hijas.

3. La solidaridad hoy exige acortar las brechas

La solidaridad hoy exige acortar las brechas y ponerse manos a la obra en muchos frentes. Uno de ellos se debate en estos días: el acceso, las oportunidades y la calidad en el campo de la educación. Por eso la Iglesia piensa que un debate serio sobre la educación es central para nuestro país.

La baja calidad y falta de equidad en los servicios sociales son un acuciante desafío, particularmente en la educación y también en la salud. Es otra brecha que debemos acortar. En ambos casos se ha logrado una cobertura muy amplia. Sin embargo, la calidad de los servicios aún es insatisfactoria, y son los más pobres quienes más las sufren.

Hay también otras realidades que nos interpelan, como el acceso a una vivienda digna y las deficiencias del transporte público. ¿Quienes sufren principalmente las fallas y los errores ? Lamentablemente, los pobres: los que no debieran esperar.

4. “¿No es este el hijo de José el carpintero?”

Los estudios nos señalan que en Chile hay fuertes formas de discriminación en el mercado laboral. Esto se agrava aún más cuando se trata de mujeres, jóvenes, minorías étnicas e inmigrantes. Una sociedad que se funda sobre el respecto irrestricto de la dignidad de cada persona no excluye, no margina: siempre incluye, siempre ofrece, siempre da oportunidades.

Y más encima el trabajador que viene de La Legua, El Volcán o el campamento El Gomero es mal mirado, es discriminado. Eso es lo que en su tiempo sufrió el mismo Jesús cuando la gente se preguntaba: “¿No es el hijo de José el carpintero?... ¿de dónde le viene todo esto?” O, cuando decían, “¿acaso de Nazaret puede salir algo bueno?”…. El evangelio de hoy nos interpela porque Jesús no es acogido entre los oyentes de su pueblo. Un trabajador, un campesino, un hijo de carpintero, no podía humanamente enseñar con la sabiduría de los escribas y doctores de la ley. El rechazo a Jesús, al hijo del carpintero, es el rechazo a la sabiduría de Dios, que siendo grande se hizo pequeño, siendo rico se hizo pobre, siendo fuerte se hizo débil, a fin de engrandecernos con su pequeñez, enriquecernos con su pobreza, y fortalecernos con su debilidad.

5. El trabajo decente: una expresión de solidaridad

La solidaridad también se expresa en un trabajo digno, o lo que hoy se llama un “trabajo decente” y en la necesidad de disminuir la alta tasa de informalidad.

El trabajo decente es un concepto con múltiples dimensiones, entre las que se incluye contar con adecuadas condiciones de trabajo, remuneraciones justas, estabilidad contractual, protección social para los trabajadores y un equilibrio entre el empleo y la vida familiar.

Nuestro país constituye para muchos un ejemplo en América Latina y hay razones para pensarlo. Sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo denuncia que sólo un 32 % de los trabajadores posee lo que se califica como un “trabajo decente”. ¡Menos de un tercio de los hijos e hijas de Chile tiene un trabajo decente!

Hoy no sólo es necesario avanzar en materia de cobertura de empleo, sino también en calidad del mismo.

6. El derecho a una vida digna en la vejez

La solidaridad debe expresarse también con los adultos mayores. Por esta razón miramos con especial atención la discusión sobre la reforma al sistema de pensiones. Aquí hay una gran oportunidad para corregir algunas de las más profundas desigualdades de nuestro país. Es muy importante que las personas tengan ingresos más seguros durante la vejez, para así vivir dignamente. También lo es la situación de las mujeres y los trabajadores independientes porque son más vulnerables.

Sostener la reforma sobre la base de la solidaridad con nuestros mayores es un imperativo ineludible. Por eso, la protección frente al desempleo, frente a los problemas de salud y frente a la vejez, constituyen desafíos que debemos enfrentar con seriedad y responsabilidad.

7. Negociación colectiva: un instrumento de solidaridad con los trabajadores

El Magisterio de la Iglesia Universal y nuestra Iglesia chilena reconocen la función fundamental desarrollada por los sindicatos de trabajadores, cuya razón de ser consiste en el derecho de los trabajadores a formar asociaciones o uniones para defender los intereses vitales de la sociedad . Ahora bien, el contexto socioeconómico actual, caracterizado por procesos de globalización económico-financiera cada vez más vastos y más rápidos, requiere de la renovación de los sindicatos. En la actualidad los sindicatos están llamados a actuar en formas nuevas .

La solidaridad también debe expresarse en el fortalecimiento de los sindicatos como instrumentos para mejorar la producción y la calidad de vida de los trabajadores. Esta afirmación de la Doctrina Social de la Iglesia no solo debe ser entendida por el mundo de los trabajadores. Es fundamental que los empleadores entiendan al sindicato como un aliado en sus actividades productivas y no a un enemigo, como muchas veces es tratado. En este contexto, nos parece importante que se revise y discuta ampliamente las normativas que rigen el proceso de negociación colectiva, para convertirlas en un instrumento real de dialogo, en un clima de confianza, entre empleadores y trabajadores.

8. Responsabilidad Social empresarial es una expresión de solidaridad

Un signo de esperanza en nuestros tiempos es el surgimiento de empresas con auténtica responsabilidad social. Esta responsabilidad Social de la Empresa es también justicia social y compromiso con la persona y la familia del trabajador. Los empresarios y dirigentes que administran sus empresas con responsabilidad social realizan prácticas empresariales abiertas y transparentes, generan utilidades o beneficios no sólo para los accionistas y asociados, sino también para los trabajadores, la sociedad y el Estado, asegurando el desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida a todos los que se relacionan directamente con ella. Allí se construye la esperanza de que es posible la solidaridad hoy.

Como Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores me ha tocado visitar muchas fábricas y empresas. En algunas de ellas he visto modelos de desarrollo que me llenan de orgullo y alegría. He visto a trabajadores contentos y realizados a quienes se les respetan sus horarios de trabajo y la libre asociación, se les remunera justamente por el trabajo realizado, encuentran espacio para el diálogo con sus empleadores, se les capacita para que puedan realizar con buenas herramientas personales el trabajo que se les encomienda. En fin lugares de trabajo donde el “capital humano” es central para el logro de las metas de producción y desarrollo de esas empresas.

9. Conferencia de Aparecida: una oportunidad de renovar nuestro compromiso por los más pobres y los trabajadores

Dentro de pocos días se dará inicio en Brasil, a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. En sus documentos de preparación se afirma con especial fuerza que “la evidencia empírica permite afirmar que en América Latina se mantiene una grave injusticia social, que frena el posible desarrollo humano de millones de habitantes. Y, para escándalo de muchos, todo esto sucede en un Continente de bautizados. Imposible dejar de preguntarse, ¿por qué la verdad de nuestra fe y de nuestra caridad no han tenido la debida incidencia social?”.

Les pido orar para que esta Conferencia sea guiada por el Espíritu del Señor e ilumine, con una fecunda reflexión, el caminar de la Iglesia Latinoamérica, y en especial la Chilena, para que la Iglesia siga estando junto a los predilectos de Dios, como lo hemos aprendido del Señor Jesús, para que así nuestros pueblos en Él tengan Vida.

En esta nueva etapa de la Vicaría de la Pastoral Social y de los Trabajadores, ante cada uno de Uds, trabajadores y trabajadoras, autoridades de gobierno, empresarios y fieles, hoy queremos reafirmar el compromiso de colaborar en la construcción de un orden social más justo y fraterno. Queremos encender una luz de esperanza que guíe y anime los esfuerzos que se realizan para que cada trabajador y trabajadora de nuestra patria pueda realizar la profunda vocación de ser un auténtico hijo e hija de Dios. Para que haya empresas más solidarias, trabajadores solidarios que se organizan, diálogo solidario y corresponsable entre empleadores y obreros. Es decir, ¡solidaridad hoy!

Este es el sueño de los padres de la patria, de O`Higgins, Carrera, Prat y Alberto Hurtado: una nación de hermanos no de enemigos, de libertad no de miseria. Una nación justa, no la vergüenza de la inequidad, un Chile con Alma solidaria, no un país rendido al individualismo.

Que los apóstoles del Señor Jesús -pescadores artesanales, labradores, ex cobradores de impuestos- nos inspiren con su testimonio del Resucitado. Que San José Obrero, varón justo y solidario, nos sostenga en las horas de fatiga. Que San Alberto Hurtado y Santa Teresita de Los Andes iluminen nuestras tareas y que Nuestra Señora del Carmen, Madre de nuestra patria nos acompañe constantemente con su amor. Amén

Pbro. Rodrigo Tupper Altamirano
Vicario de Pastoral Social y de los Trabajadores
Catedral de Santiago
Fiesta de San José Obrero
1º de mayo de 2007

(AUGE Y) CAÍDA DE LAS PYMES


Amable lector/a: quien escribe ha aprendido algunas cosas luego de años de observar y, muchas veces sufrir, los avatares, pocos goces y muchos sufrires de algunos amigos que empezaron siendo pequeños empresarios y ahora ya van en microempresarios. O sea, que este artículo también podría llamarse “acerca de los vasos comunicantes entre la pyme y la mipyme”, en sentido descendente, claro está.

Me doy un paseo por el sitio web del Ministerio de Economía y leo en una sección (Asociaciones Gremiales) que las bondades de la ventanilla única implantada por dicha repartición están a la vista. Está bien, nadie discute que hoy se puede realizar algunos trámites por internet, como, por ejemplo, obtener el RUT, declarar impuestos, pero la verdad es que dicha ventanilla no existe. Se echa de menos aspectos que realmente beneficien al micro y pequeño empresario. Si el lector me acompaña, paso revista a algunos baches –o lomos de toro, según cómo quiera Ud. verlo- que se encuentran en el camino de la autorrealización microempresarial.

La Asociatividad Cuesta Cara.

Ud. quiere asociarse con una o más personas. Con dificultad reúne el dinero necesario para comprar implementos, herramientas, materias primas, muebles, según sea el rubro en que tiene puesta la mira. Ud. es una persona ordenada y cree que constituir una sociedad es la mejor opción, para de ese modo no mezclar el patrimonio familiar con su negocio. Sin embargo, se topará con que, para constituir una sencilla sociedad de responsabilidad limitada, es necesario: 1) encargar a un abogado redactar los estatutos; 2) otorgar la escritura correspondiente en una notaría; 3) inscribir el extracto en el Registro de Comercio, entidad anacrónica de escasa utilidad, como ya veremos; y 5) publicar el extracto en el Diario Oficial.

Todos estos trámites significan un desembolso de no menos de $250.000, suma que para un microempresario resulta excesiva y que al día de hoy, existiendo medios electrónicos, no se justifica. El Registro de Comercio, que depende de los distintos Conservadores de Bienes Raíces repartidos a lo largo de Chile, no es un servicio público, sino una oficina en que se anotan datos sobre las sociedades en unos cuadernos grandes, a mano, con dependencia jerárquica de la Corte de Apelaciones de la ciudad respectiva, que, fíjese bien, amable lector/a: está a cargo de una persona de modo vitalicio, con el título de Conservador; no tiene obligación de rendir cuentas de sus ingresos y gastos; y no está conectado en línea con ningún otro Registro de Comercio. Esto último es especialmente grave: si Ud. desea demostrar en Santiago que su poder como representante legal de una sociedad inscrita en el Registro de Comercio de, digamos, Puerto Natales está o no vigente, bueno, sólo tiene la opción de viajar a a esa hermosa ciudad a revisar añosos libros empastados y, si encuentra la información que busca, pedir un certificado a precio de incunable que en la mayoría de los casos no estará listo para su entrega de inmediato. En el caso del ejemplo, Ud. talvez deba esperar hasta el día siguiente, de modo que puede aprovechar el periplo para visitar la Cueva del Milodón. Tampoco resulta edificante constatar que, por más que recaude dinero en grandes cantidades, como de hecho ocurre en algunas ciudades, el Conservador no tiene la obligación de reinvertir sus ingresos, es decir, no tiene obligación de mejorar el servicio que presta. Desde el punto de vista del mercado, ángulo que para algunos reviste de seriedad a cuanto se diga, tenemos que, como el cargo es vitalicio y en su jurisdicción no tiene competencia, el Conservador no tiene incentivos para jubilar la Olivetti mecánica. Excepcionalmente, el Conservador de Santiago tiene en su sitio web alguna información accesible, pero con muchas limitaciones.

Un inversor extranjero sonreiría con sorna al comprobar que en Chile puede averiguar en internet el nombre del propietario de una motoneta y enterarse, mientras hace antesala, si el chileno que intenta venderle berries está casado en sociedad conyugal o está separado de bienes (consultando el sitio web del Registro Civil), pero en la mayoría de los casos no puede averiguar si la sociedad que éste dice representar existe o no ni, menos, si es realmente representante legal de la misma. Tampoco podrá comprobar siquiera si esa sociedad se encuentra o no en quiebra, a menos que se conecte a una base de datos de una empresa como Dicom, cuya exitencia puede no conocer, pero jamás encontrará esa información en el lugar que parece obvio: el sitio web (inexistente) del Registro de Comercio.

Ah, pero como el Estado tiene prerrogativas, éste sí que tiene toda la información a mano, porque si Ud. no le informa al Servicio de Impuestos Internos (SII) los cambios de representante legal o de socios en una empresa, para ese servicio valdrá siempre la última información que registró el contribuyente, a partir de la iniciación de actividades y obtención de RUT. De lo dicho se deduce que el Estado, a través de la base de datos del Servicio de Impuestos Internos, tiene siempre “en tiempo real”, como se suele decir, toda la información respecto de una sociedad o, en general, de las empresas, y no vemos motivo para no poner el registro de toda la información referente a una empresa, así como su consulta, al alcance del público de manera gratuita, constituyendo con ello un nuevo Registro de Comercio, electrónico, de alcance nacional, colgado de la tecnología del SII y eliminando de paso a los anacrónicos registros manuales.

Pero…¿cómo registrar una sociedad en el sitio web del SII sin pasar obligatoriamente por la oficina de un abogado y luego por una Notaría?
Bueno, en la vida hay casos en que no debemos pecar de originales. Este tema ya está resuelto en muchas partes del mundo, según ha podido comprobar este humilde escribidor: Se trata del Memorandum de Asociación o, más simplemente, Estatuto Tipo.

Fíjese qué fácil: Ud. descarga de internet un formulario que contiene el estatuto tipo de una sociedad de responsabilidad limitada, se llenan los datos relativos a monto del capital, nombre y RUT de los socios, giro o rubro, nombre del representante legal, etc.; todos los socios adhieren electrónicamente a él mediante su clave, la misma que se utiliza para declarar impuestos y, una vez que el respectivo servicio (por ejemplo, el SII) recibió la confirmación del último de los socios, envía a todos ellos un comprobante electrónico que contiene todos los datos de la sociedad: Nombre, giro, Rut, nombre de los socios, autorización para emitir de inmediato boletas y/o facturas electrónicas, etc. Con esto se evitan dilaciones, y resulta innecesario visitar Notarías, Conservadores e, incluso, el Diario Oficial. Bueno, si a alguien le parece indispensable publicar la información en el Diario Oficial, está bien: que sea el propio Registro de Comercio el que electrónicamente genere un aviso resumido o extracto y lo envíe de la misma manera al Diario Oficial, para que éste lo publique gratuitamente y se financie con el lasto de quien quiera comprarlo.
Como Ud. podrá ver, amable lector, no es ciencia ficción. ¿El costo para el interesado? CERO PESOS.

Que no se quede en el tintero: Con esta ¿sencilla? idea se borra de un plumazo la proliferación de las “sociedades de hecho”, que más de un lector/a habrá sufrido… Se trata de un engendro que de manera indirecta pero consciente alienta el SII, consistente en una asociación entre dos o más personas, que no alcanza para sociedad pero que permite obtener RUT, ignorando los “socios” que jamás un banco los va a considerar como tales, además de ir por la vida con la marca de la pobreza: todo el mundo sabe, y el que no, entérese, que quien constituye una “sociedad de hecho” lo hace para evitar los costos que implicar crear una sociedad real.

El Microempresario se la Juega a Fondo… y no por vocación.

Si el amable lector que las emprende en el mundo de la microempresa piensa en pedir un préstamo, por pequeño que sea, se topará con que el banco le exigirá hipotecar su casa. Pero aún, si no tiene casa propia, algún agiotista le sugerirá que hipoteque la de su hermano o la de sus padres. Por cierto que nos salimos un poquitín del tema, pero como soy medio viajado, le puedo contar que en otras latitudes el hogar familiar constituye un patrimonio indivisible e inembargable, y por lo tanto no hipotecable, mientras viva cualquiera de los cónyuges e hijos menores o en edad de estudiar, o con alguna discapacidad.

El derecho al nombre o cómo algunos son más iguales que otros.

Uno de los atributos de la personalidad es el nombre, lo cual también alcanza a las empresas, a las sociedades. Lamentablemente, la llamada “igualdad de oportunidades” tiene un precio, que se paga en dinero.

En efecto, amable y a estas alturas paciente lector, ocurre que si Ud. reunió el dinero necesario para constituir una sociedad, aun así no tiene la seguridad de que el nombre de la sociedad, que Ud. supone visado y por tanto aprobado por el Registro de Comercio, realmente le pertenece. Mejor dicho, le pertenece pero no es tan seguro que pueda utilizarlo, porque si no ha tenido el dinero para inscribir el nombre de su empresa como marca comercial, o incluso si nadie le ha dicho que es conveniente hacerlo, entonces puede encontrarse con desagradables sorpresas: De nada le valdrá pagar los derechos de inscripción de su sociedad si el Conservador no tiene entre sus funciones advertirle que otra persona puede inscribir el mismo nombre como marca comercial. Bueno, como soy un hombre viajado (creo que ya lo dije), le puedo contar que en otras partes esto está resuelto: cuando Ud. inscribe una sociedad con un nombre determinado, ese nombre también se incorpora al Registro de Marcas para identificar de manera exclusiva su establecimiento y los productos que piensa fabricar, o los servicios que planea prestar, según el giro o rubro que elija. Ya sé que esto parece alejado de nuestra realidad, porque pareciera que sólo las grandes empresas tienen derecho o interés en esta protección legal, pero no todos piensan así: intente Ud. utilizar en internet la marca de una pequeña fábrica de tejidos situada en una remota aldea montañesa italiana, a ver cómo le va.

El Macroendeudamiento de las Pymes.

Sí, ya sé que este es el problema más doloroso que aflige a las Pymes; y por eso lo dejamos para el final… Para qué amargarse desde el principio, pensé.
En verdad, por lo menos así lo veo, el endeudamiento hay que atacarlo en la raíz, es decir, apenas se genera. Sucede, amable lector, que el microempresario, desesperado por la falta de caja, se compromete con bancos, empresas de factoring, prestamistas varios. Y termina debiendo su negocio y su casa. Mal aconsejados, algunos optan por no declarar ni pagar las cotizaciones previsionales de sus trabajadores. Pues bien, creo que, disculpe el lector si le parece impopular esto que diré, hay que perfeccionar la Ley de Quiebras para que el microempresario que no pueda pagar el Iva, remuneraciones o cotizaciones previsionales, pueda acogerse limpiamente a un Convenio Preventivo, de ser posible por vía electrónica, para evitar costos. Es más (aquí me afirmo porque esto sí que puede resultar impopular): de ser posible, el SII y en su caso las AFP e Isapres podrían de inmediato, apenas detectada electrónicamente la no declaración o el no pago de una obligación, generar un documento tan expedito como son las resoluciones de cobranza que dictan los organismos previsionales, enviado de manera siempre electrónica a un Juzgado de Comercio (que hoy no existe), que citaría de inmediato al microempresario a una audiencia en que éste sólo tendría tres opciones: pagar de inmediato y al contado la obligación pendiente, acogerse a un convenio preventivo o declararse en quiebra. Sé que esto puede parecer draconiano, pero así se evitaría la agonía de muchas Pymes que acumulan deuda tributaria y previsional por años, mientras que de la manera propuesta, aún si terminan quebrando, los microempresarios pueden empezar otra vez sin asumir las deudas acumuladas durante su gestión anterior.

El lector/a habrá notado mi predilección por medios electrónicos; y es qué cómo no enamorarse de una tecnología tan bella, expedita y económica. Para rematarla: la citación del Juzgado de Comercio podría hacerse por vía electrónica o por carta certificada dirigida al domicilio registrado elctrónicamente por el microempresario.

Paciente lector/a: en esta hora aún no se conoce el contenido exacto de las nuevas medidas que la Presidenta impulsará en apoyo de las Pymes, pero ya se sabe que abordarán el apoyo financiero, la capacitación, acceso a nuevos mercados, el impulso a la asociatividad y mayor acción de estas empresas en Chilecompras. Esperemos y confiemos.

Eleuterio Gálvez