4/04/2007

Plan Cortazar para Transantiago.

Buenas noches:

La Presidenta de la República me encomendó hace una semana elaborar un plan de acción para mejorar el plan de transporte público de la Región Metropolitana. La realidad es crítica, faltan buses, los que existen no están circulando con la frecuencia requerida, lo que produce largos tiempos de espera. Hay problemas en el diseño de algunos recorridos e incluso hay áreas que no están adecuadamente cubiertas. Tenemos una congestión excesiva en el Metro, con atochamientos y con estaciones que se cierran. A esto hay que agregar que los usuarios hasta el día de hoy no se les ha dado la información que requieren para usar el Transantiago de la mejor forma posible. Esto se ha traducido en viajes largos y críticos, que afectan la calidad de vida de las personas y en muchos casos las someten a condiciones que no son dignas.

Hay cinco nudos que son claves que debemos desatar para poder contar con un sistema de transportes digno y eficaz.

La urgencia del problema nos ha llevado a tomar ciertas medidas que anunciaré a continuación:

Primero. El Transantiago se puso en marcha con un número insuficiente de buses. Menos de 5.000. Hoy ya existen alrededor de 5.400. Sin embargo, para prestar un servicio adecuado, necesitamos de al menos 6.400. Es decir, 1.000 buses más de los que tenemos actualmente.

Como la llegada de los buses requiere de algunas semanas, tomamos algunas medidas. En el día de hoy, hemos aprobado la contratación de 500 buses interurbanos. Los primeros 300 estarán en la calle a partir de la próxima semana. Y antes de fines de este mes, ya tendremos una flota de más de 6 mil buses. Un número muy superior a los 5.400 que tenemos hoy día"

Segundo. Necesitamos que los buses circulen con la frecuencia requerida. Para ello necesitamos que los operadores saquen sus micros a la calle, hasta cumplir con los compromisos que asumieron en los contratos. También necesitamos sistemas de información sobre la localización de los buses, que permitan una adecuada gestión de la flota.

En uso de las atribuciones que le otorga la ley, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones formará en el curso de esta semana un equipo de apoyo y control de gestión que estará en contacto directo y continúo con los operadores, siguiendo de cerca su trabajo diario, para apoyar a quienes presentan dificultades en la gestión de su flota. Y para fiscalizar que se cumplan los compromisos asumidos en los contratos.

Por otra parte, hemos podido constatar que los contratos de los proveedores del Transantiago tienen problemas que dificultan el buen servicio. Conversaré a partir de esta semana con todas las empresas involucradas para enfrentar los importantes problemas que tenemos en la actualidad.

Tercero. Se requiere corregir algunos recorridos, de modo que la ciudad quede adecuadamente atendida. Los municipios y las uniones comunales de juntas de vecinos en conjunto con este ministerio han establecido canales de comunicación y han recogido ya muchas inquietudes de la ciudadanía. Continuaremos con este proceso por los próximos 10 días. Y antes de fines de este mes, el gobierno tomará las resoluciones definitivas que correspondan, e informará a la opinión pública de los cambios.

Cuarto. Corregir la excesiva congestión del Metro. A medida que mejore el transporte público de superficie disminuirá la presión sobre el Metro. Por otra parte, utilizaremos los buses interurbanos, que entrarán en operación a partir de la próxima semana para crear servicios especiales expresos, sin paradas intermedias, que irán por vías de alta velocidad y que tendrán como propósito principal contribuir a la descongestión del Metro.

Quinto. Entregar la información que se requiere para utilizar en forma más eficaz el Transantiago. Estamos en deuda. En las próximas semanas haremos un esfuerzo inédito de entrega de información en las calles, en los centros comerciales y otros lugares de fácil acceso para las personas. No cejaremos en este esfuerzo. Para asegurar un sistema de Transporte más digno se instalarán en los próximos meses 2.700 paraderos adicionales a los 2.500 ya comprometidos que puedan servir de refugio en los días de lluvia.

Quiero ser claro, estas tareas que he descrito no implicarán un aumento de tarifa para los usuarios. Son parte del costo de puesta en marcha del Transantiago y será asumido con recursos fiscales. Estas propuestas serán complementadas con otras que ya están en aplicación, como aumento en el número de trenes del Metro, habilitación y fiscalización de las vías exclusivas, instalación de las zonas pagas, refuerzo del trabajo de los monitores y la elaboración de un proyecto de ley para instituir la autoridad metropolitana de Transportes entre otros.

Tengo la confianza que estas medidas permitirán desatar los cinco nudos que han impedido que tengamos un sistema de transporte como el que las personas hemos buscado y deseado por muchos años. La tarea no es fácil, pero los chilenos sabemos que cuando juntamos nuestros esfuerzos, nuestra voluntad y nuestra imaginación, somos capaces de construir soluciones mejores para todos.

Muchas gracias.

René Cortázar

Ministro de Transportes y Telecomunicaciones


4/02/2007

Bachelet, Cieplan y Expansiva


¿Se complementarán los Cieplan y los Expansiva en el gobierno? ¿Rivalizarán por influir sobre la presidenta Bachelet? Tres columnistas responden aquí una de las grandes preguntas que dejó el cambio de gabinete de esta semana: ¿qué une y qué separa a Expansiva y Cieplan?

Transantiago: ¿El tanque de Cortázar?

Los cambios de gabinete incitan a la búsqueda de ganadores y perdedores y las comparaciones entre los que se van y los que llegan. En el caso de este nuevo equipo de Bachelet, más que en quién perdió y quién ganó, más que en los individuos, es necesario concentrarse en primer término en la innegable pugna entre distintas ideas de Estado y sus estilos de ejecución gubernamental. En segundo lugar vienen las personas llamadas a dirigir.

La llegada de René Cortázar, Marcelo Tokman y José Antonio Viera-Gallo, si algo indica elocuentemente, es que el modelo de economía de mercado que ha identificado las políticas públicas de la Concertación no está en entredicho. Todo lo contrario: se refuerza. Si Cortázar desafía o no el protagonismo político del ministro de Hacienda es menos relevante que la constatación de que son dos astillas del mismo palo. Como lo dijera Eugenio Tironi, "los dos citan los mismos libros, van a los mismos seminarios y pronuncian el inglés con el mismo acento". Esto no es menor. Los descalabros del Transantiago daban para aprovechar no sólo de cambiar rostros, sino para alterar énfasis y relaciones de fondo con el sector privado. De hecho, uno de los argumentos más potentes esgrimidos por los defensores del mayor rol del Estado en esta materia era que no había ningún país que tuviera un sistema de transporte urbano de proporciones que no estuviera regido y gestionado estatalmente. De hecho, el saliente ministro Sergio Espejo, más allá de su entrega pública y comunicacional, fue un adalid de lo que podríamos llamar una nueva lucha de clases, esta vez entre gestiones públicas versus gestiones privadas. La misma presidenta se mezcló con fervor en este deslinde de responsabilidades, dando cuenta de que los privados "no habían dado el ancho", anticipando un curso de colisión que se desarmó en un santiamén con un sacrificio brutal de lado y lado: renunció quien para el ministro era "el malo de la película" -el privado Manuel Navarrete-, y la presidenta despidió a su principal hostigador, el propio ministro.

De esta forma, el modelo del Transantiago -diseño público, operatividad privada- no fue enviado a la guillotina. Por el contrario, aparecieron ofertas novedosas, como que el nuevo ministro Cortázar "va a contar con todos los recursos necesarios", en palabras de quien había sido muy reacio a abrir la billetera, el ministro Velasco. ¿Cómo se entiende esto? Mi explicación es simple: Velasco no tiene problemas en confiarle dinero a Cortázar, porque ambos calculan su gasto con las mismas fórmulas.

Para decirlo en lenguaje de libre mercado, si Transantiago cotizara en la Bolsa, su acción habría bajado fuertemente antes del cambio de gabinete y habría tenido una notable recuperación al minuto de conocerse que Cortázar entraba a Transportes y Velasco se quedaba en Hacienda.

Potencial y riesgo

Ya está dicho que son dos astillas del mismo palo, la economía de mercado y el rol subsidiario del Estado, pero, ojo, que también son dos personalidades extremadamente sensibles a su imagen pública. Y aunque por su inclinación economicista pudieran ser percibidos como tecnócratas, Cortázar y Velasco son extremadamente políticos, uno con más experiencia que el otro. Sólo que se conoce más del actual ministro de Hacienda porque lleva más de un año en el poder, frecuentemente en pantalla, mientras que muchos han olvidado los cargos anteriores de Cortázar.

El nuevo ministro llegó hace 12 años a TVN después de que su antecesor, Carlos Hurtado, durara menos de 10 meses en el cargo, a raíz de una confrontación muy dura con el directorio del canal. Receloso de los periodistas y de la exposición pública, Cortázar entró a TVN con bastante desconfianza. Revisaba obsesivamente lo que debía salir en pantalla, pedía que le explicaran una y otra vez los criterios o la lógica de ediciones y enfoques periodísticos. Su objetivo central era tener una relación armónica con el directorio, lo que consiguió en una fórmula que continúa realizándose: tácitamente los declaró el rostro perceptible de los dueños invisibles de un canal público, dotándolos de un mayor estatus en la información sobre la gestión interna a cambio de una más intensa complicidad organizacional. A poco andar se dio cuenta de otra cosa: los gerentes de área no eran quintacolumnistas de Gramsci; tenían conocimientos y objetivos claros, que él compartía. Dejó de temerles y generó una de las alianzas más fructíferas en la historia de la televisión chilena, en rating, imagen e ingresos.

Su llegada a TVN es moco de pavo al lado de su llegada a Transportes. De TVN no dependía la Concertación. El curso de los acontecimientos ha colocado al Transantiago como el símbolo de evaluación de la excelencia o ineptitud del gobierno de Bachelet. Indice capaz de ser medido por millones de santiaguinos, sin la necesidad de un intérprete de por medio. Se experimenta en carne, día a día. Si mejora se nota; si fracasa, también. Guste o no guste, el cargo de ministro viene con el potencial de gloria o desastre político incluido. La diferencia es enorme. Recordando el episodio que catapultó a Bachelet en las encuestas de candidatos presidenciales, ese paseo antológico en medio de las inundaciones, el Transantiago puede ser el tanque de Cortázar que lanza su imagen a las nubes o se convierte en su sepultura política. El éxito en ese ministerio "le lleva marraqueta". En este sentido, Michelle Bachelet nombró algo más que un ministro sectorial. Tal vez sin quererlo, una presidenta socialista entreabrió la puerta hacia algo que se veía muy difícil: que la DC tuviera un candidato presidencial que irrumpiera popularmente como ella lo hizo. Claro que primero debe ir al Purgatorio. Muchos jamás salen de ahí.

Una de las razones que explican el éxito de la Concertación es la existencia de think tanks (semilleros de ideas) oficialistas que han nutrido de propuestas técnicamente sólidas el ideario de más crecimiento, menos pobreza y más igualdad de oportunidades de la coalición centroizquierdista.

Tal vez los dos centros de estudios oficialistas más influyentes desde el retorno a la democracia han sido Cieplan a comienzos de los '90 y Expansiva en esta década. Sin esos centros de estudio, la voluntad concertacionista de conducir al país por el sendero de la consolidación democrática no se habría convertido en esta realidad de más democracia, más crecimiento y menos pobreza que ha caracterizado estos 17 años de gobiernos de centroizquierda en Chile.

La llegada de Bachelet al poder alimentó dudas sobre las prioridades que tendría este nuevo gobierno concertacionista. Si bien se hacía evidente poner énfasis en mejorar la mala distribución de oportunidades y de ingresos, las dudas sobre las prioridades de la primera mandataria (red de protección social como en Europa, pero niveles de desarrollo de países tercermundistas y tasa de crecimiento mediocre) llevaron a muchos a pensar que se venía un cambio en los énfasis del modelo.

Las confusas declaraciones de la presidenta sobre su concepción del papel del Estado en la economía en sus primeros meses -amén del supuesto conflicto entre el estatista titular del Trabajo y el libremercadista ministro de Hacienda- generaron comprensibles dudas sobre el norte que guiaba a este gobierno.

Las dudas quedaron disipadas esta semana. El cambio de gabinete constituyó una victoria incuestionable para el sector liberal de la Concertación, representado por Expansiva y Cieplan. Todos los ministros entrantes comparten una férrea defensa del "modelo económico". Pero en la coalición oficial sigue existiendo un sector abiertamente estatista. La propia Bachelet históricamente se ha sentido identificada con ese sector. Porque la batalla entre las dos almas de la Concertación no ha concluido, los liberales no debieran sentirse seguros con esta victoria.

Si bien Cieplan puede ser considerado como un ancestro directo de Expansiva, es un error suponer que ambos semilleros de ideas liberales son intercambiables. Mientras la plana mayor del primero quedará inevitablemente ligada a la exitosa transición a la democracia en el gobierno de Aylwin, Expansiva ha tenido una creciente influencia desde la segunda mitad del gobierno de Lagos. Mientras Cieplan nació en el seno del PDC, los fundadores de Expansiva se acercaban más al perfil liberal del PPD. Además, Cieplan siempre estuvo asociada con su fundador y líder espiritual, Alejandro Foxley, mientras que Expansiva era casi sinónimo de Andrés Velasco.

Hoy, que Velasco y Foxley comparten ministerios en el gabinete de Bachelet, y que hay al menos otros dos ministros asociados a Cieplan y tres más afines a Expansiva, la tentación a que se desate una contienda por la influencia entre estos dos grupos es alta. Sería un error ceder a esa tentación. Expansiva y Cieplan tienen muchas más cosas en común que puntos de desunión. Al interior de la Concertación, son aliados naturales. Ambos comparten fortalezas (enorme capacidad técnica) y sufren de las mismas debilidades (insuficiente muñeca política y nula influencia en los partidos).

Ahora que han logrado posiciones de privilegio en el gabinete -y han recibido una señal implícita de confianza de Bachelet- los monjes de Cieplan y los técnicos expansivos deben aunar fuerzas para mantenerse en el timón de este gobierno. Más que pelearse por la cercanía con Bachelet, deben aceptar y consolidar la formación de un triángulo virtuoso -un ménage à trois político- que les permita enterrar de una vez por todas los cuestionamientos al modelo que provienen de la propia Concertación. Si lo hacen bien, éste terminará siendo el gobierno concertacionista donde más influencia han ejercido los liberales.

Para entender a Cieplan y a Expansiva hay que comprender, más que ninguna otra cosa, las generaciones que las conformaron y la época en que se fundaron. Lo demás -como diría el filósofo húngaro-alemán Mannheim- es "no entender lo serio e importante que puede ser el problema de las generaciones como guía para comprender la estructura de los movimientos sociales y espirituales".

Lo estándar es que las generaciones se cuenten cada 30 años (los treinta que toma formarse, los treinta de vida laboral, y los últimos treinta de), pero en países en que se han vivido experiencias políticas traumáticas, como es nuestro caso, la máquina de producción se sobregira y produce generaciones en mucho menor tiempo y con entelequias completamente disímiles. Aparecen los hippies que hoy tienen hasta 65 años, la generación perdida en dictadura, la de los '80, la de los '90 y la del 2000, con diferencias que dan para escribir un libro completo. Es en esta sobreproducción generacional de Chile donde mejor se pueden entender las diferentes improntas de Cieplan y Expansiva.

Cieplan nace en plena dictadura, a mediados de los años 70, cuando estaba completamente prohibido militar en partidos políticos. Es integrado principalmente por democratacristianos, doctores en Economía formados en el extranjero. La institución contó siempre con el fuerte liderazgo de Foxley y una clara affectio societatis entre sus miembros. Si bien fueron bastante críticos del modelo neoliberal que se imponía a fines de los 70, con los años flexibilizaron sus posiciones.

El tema valórico era fundamental, pero con el norte que esta agenda tenía en los ochenta: léase derechos humanos, pobreza y desigualdad; que nada tiene que ver con el contenido que va tomando dicha agenda en la generación que retorna a la democracia (divorcio en los '90 y aborto y derecho de minorías el 2000). Gozaban de mucho prestigio académico y más de algún profesor norteamericano pasaba una temporada en sus oficinas. En los 80 recién se abren a miembros más diversos y se abocan a los desafíos que el plebiscito de 1988 y un eventual nuevo gobierno podrían traerle a una organización de esta naturaleza.

Con el retorno de la democracia, Cieplan de lleno se dedica a hacer gobierno y la institución lentamente va perdiendo relevancia como tal, pasando a transformarse en una "organización portaaviones" en donde van aterrizando cada cierto tiempo sus miembros cuando no están en el Ejecutivo. Este hecho dio la oportunidad para que durante los '90 la inquietud académica relacionada con las políticas públicas se trasladara a la Universidad de Chile; principalmente a su Departamento de Ingeniería Industrial. En los últimos años y con la venida del ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, Cieplan comienza a retomar su sitial, pero en un contexto mucho más competitivo, con think tanks floreciendo por doquier.

Expansiva, en cambio, tiene otro ADN. Se forma en democracia, a principios del 2000, aprovechando internet para establecer sus redes. Se inspira en think tanks como el Brookings Institution de EE.UU., algo de la Fundación Friedrich Ebert de Alemania, y tiene un liderazgo más atomizado. Expansiva nace, además, en un momento en que hay muchos profesionales con interés en el tema público, a los que les parece atractivo debatir libremente sus ideas (en cuyo Consejo Ampliado, entre otras 70 personas, está quien escribe). Hay miembros de Expansiva que militan en partidos políticos y muchos independientes. La invitación a ser parte de este grupo es de la exclusiva decisión de su directorio y el criterio es principalmente ser profesional y tener interés en la esfera pública con una perspectiva liberal democrática. El logo lo dice todo; una especie de baobab que invita a instalarse bajo una amplia sombra.
Lo que no son y no va a ser ninguna de estas organizaciones -por mucho que se pretenda presentarlas de ese modo- son partidos políticos. Verlas así es no entender la lógica de un think tank y menos aún la importancia que tienen los partidos en democracia. Estos son fundamentales para que los ciudadanos se identifiquen con las ideas que hay detrás de ellos, para las elecciones y la selección y promoción de los candidatos. Creer que se puede prescindir de éstos sin destacar su rol en el engranaje político, no corresponde a una democracia sana. Darle a un think tank la connotación de partido es comparar peras con manzanas.

La lógica que liga a estas organizaciones es principalmente la de "dos generaciones-dos organizaciones" con todas las vicisitudes que ello pueda implicar. Las separa, entonces, un asunto derivado de las épocas y circunstancias en las que surgieron, y las sutilezas, por decir lo menos, que dividen a los humanistas laicos de los humanistas cristianos del Chile de hoy.

Por Fernando Paulsen y Patricio Navia
Por Victoria Hurtado
Fuente: Revista Qué Pasa

3/21/2007

PAGO DE GRATIFICACIONES A TRABAJADORES DE CORREOS DE CHILE.


Santiago, 17 de Marzo de 2007

Don ANDRES VELASCO BRAÑES

MINISTRO DE HACIENDA PÚBLICA

Presente

De nuestra mayor consideración.

Saludamos su importante gestión al mando de las finanzas públicas.

Los dirigentes sindicales abajo firmantes, de la Empresa de Correos de Chile, nos dirigimos a Ud. para exponerle algunos importantes antecedentes que afectan a los trabajadores que representamos y a nuestras familias.

Hemos presentado al Sr. Gerente General, don PATRICIO TAPIA y al Sr. Presidente del Directorio de nuestra empresa, don SERGIO HENRIQUEZ, nuestra justa preocupación por el aparente incumplimiento en el compromiso de distribución y pago de las utilidades generadas en el ejercicio financiero y comercial de la empresa.

Dicho compromiso, ha sido asumido permanentemente por las anteriores administraciones, y también constituyó una cláusula de los contratos colectivos suscritos recientemente. Sin perjuicio de ello, la empresa nos ha informado –en reciente reunión con los suscritos- que este año aun obteniendo un 8.5% de crecimiento, que equivalen a $2.238 millones de utilidades financieras, NO PAGARÁ GRATIFICACIONES debido a que realizó un ejercicio tributario que le impediría hacerlo, vulnerando así las expectativas ciertas y contablemente fundadas en el plan estratégico 2006-2009 que realizó la empresa para este periodo.

En efecto, según el anterior Presidente del directorio don Eduardo Moyano, al evaluar las utilidades financieras de la empresa durante el año 2005, destacó que “el principal desafío es la gestión del crecimiento de la empresa manteniendo la calidad, flexibilidad y rentabilidad” (1), hechos que se han verificado en los siguientes periodos, especialmente durante el ejercicio 2006. Según el Plan Estratégico 2005-2008, se tenía previsto culminar con un margen operacional del 8,1% y concluyó el 2005 con un 13,5%. Por lo anterior, y según el mismo Plan, “lo más probable es que seguiremos rompiendo nuestros planes y, por lo tanto, las metas del Plan Estratégico 2006-2009 se cumplan antes” (1).

Se encuentra absolutamente injustificado por la empresa, la negativa a distribuir equitativamente las utilidades percibidas, pues ello, se contradice con la mayor eficiencia en la administración respecto de los activos, así como también el mayor volumen de ventas realizadas en el periodo, lo que se traduce en el fortalecimiento de la posición de caja y liquidez de la empresa. Si a ello, se le agrega que, “producto de los buenos resultados económicos obtenidos, se redujo el nivel de endeudamiento existente de $18.824 millones a fines del 2004 a $11.224 millones a fines del 2005 -lo que a juicio de la Gerencia de administración y Finanzas- constituye una importante señal para el mercado que ayuda a fortalecer la confianza en nuestro modelo de negocios” (2). Además de lo anterior, se encuentra lo planteado por la Gerencia de RR.HH. que informó de la importante reducción de la “tendencia histórica en accidentes del trabajo, los que –según la Asociación Chilena de Seguridad, ACHS- ha permitido obtener una rebaja en la tasa de cotización que afecta a la cotización denominada adicional y que tiene un impacto de $100 millones anuales de ahorro para la empresa para 2006 y de $100 millones para el 2007.” (3)

Fuera de toda discusión por la empresa, quedó la demanda de los sindicatos en la negociación colectiva del 2006, que solicitaba establecer un sistema de pago de las utilidades que “AVANZARA EN UNA MEJOR DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA (4), como lo había anunciado nuestra propia Presidenta de la República, MICHELLE BACHELET al asumir su magistratura. Ello se produciría solicitando se pagara de acuerdo al artículo 50 del Código del Trabajo, TAL COMO FUERA LA INSTRUCCIÓN DEL MINISTERIO DE HACIENDA Y DEL PRESIDENTE DEL COMITÉ SISTEMA DE EMPRESAS CORFO. Lo anterior, consta en el documento CIRCULAR N° 53, de fecha 31 de julio de 2006, de la Dirección de Presupuestos de vuestra Cartera, el que indica que los puntos más relevantes que deberán observar las referidas empresas al negociar colectivamente o establecer sistemas de remuneraciones: V Gratificación Legal; c) Las empresas cuyas utilidades proyectadas hicieren exigible el derecho al pago de gratificación, se debe procurar la alternativa que establece el artículo 50 del Código del Trabajo, esto es un tope anual de 4,75 ingresos mínimos mensuales. Este beneficio no debe pagarse por mensualidades, ya que altera la base de cálculo de las indemnizaciones por años de servicios y en caso de pagarse en forma parcial durante el año debe quedar expresamente indicado en las liquidaciones su carácter eventual y que se paga en forma de anticipo. Esta norma es aplicable a todo el personal, incluido el estamento ejecutivo.

En todos los contratos individuales, en materia de gratificación, debe pactarse la alternativa establecida en el artículo 50 del Código del Trabajo.”

Señor Ministro, los antecedentes que le entregamos a través de la presente, acreditan que la administración de la Empresa de Correos de Chile NO CUMPLIO CON LAS OBSERVACIONES Y ORIENTACIONES ENVIADAS POR UD. lo que ha significado que en este momento NO SE NOS ATIENDA EL LEGÍTIMO DERECHO A RECIBIR LA GRATIFICACIÓN CORRESPONDIENTE, amparándose la empresa en que, al fijar como norma para dicho pago el artículo 52 del código del Trabajo y traspasar al ejercicio financiero del año 2006 parte de los montos pagados al finalizar las negociaciones colectivas, NO SE ENCONTRARIA EN CONDICIONES FINANCIERAS POR NO HABER UTILIDADES QUE DISTRIBUIR O QUE ESTAS SON MÍNIMAS, hecho que denunciamos y no aceptaremos bajo ningún aspecto por no ajustarse a la verdad.

El trabajo en pro del crecimiento, el mejoramiento de la calidad del servicio y los cuantiosos nuevos ingresos, que hemos aportado con nuestro trabajo a la empresa de correos, puede y debe ser gratificado. Los trabajadores y nuestras familias así lo demandan.

Esperamos que Ud. atendidas las facultades legales que le corresponden a cargo de las finanzas públicas y en especial por tratarse de una de las más importantes empresas del Estado, instruya a quienes corresponda para que enmienden la inobservancia de sus indicaciones, y corrijan el procedimiento de pago de las gratificaciones, de acuerdo al art. 50 incorporándolo en un adendum, para que en definitiva los trabajadores obtengan el reconocimiento al mayor y mejor esfuerzo realizado para y por la Empresa de Correos de Chile.

Saludamos atentamente y esperamos su pronta respuesta y definición respecto de lo planteado, asimismo, le solicitamos una audiencia a la brevedad, con la finalidad de aportar mayores antecedentes ante este tema que nos preocupa por la efervescencia que ésta ha generado en los trabajadores y sus familias.

Guillermo Flores Nacaratte

Secretario General SINTECH

Ivonne Bustos Montero

Presidente SINTECH

Raúl Montero León

Secretario FETRACORTEL

Director S.O.P.

Fermín Díaz Arancibia

Presidente FETRACORTEL

Director S.O.P.

Olayo Cabrera Maldonado

Secretario SINACAR

Hernán Martínez Gómez

Presidente SINACAR

Carlos Houles Reyes

Secretario SINDICATO UNO

Flavio Garrido Sepúlveda

Presidente SINDICATO UNO

3/20/2007

Debemos garantizar el derecho de los pasajeros a contar con un transporte público de calidad, seguro y cómodo


Se cumplió el primer mes de funcionamiento del Transantiago, iniciativa que está en el centro de la agenda mediática debido a las enormes dificultades que ha debido enfrentar en este breve período. Ello motivó a que un grupo de senadores de la Alianza por Chile pidiera una sesión especial del Senado para analizar la aplicación de este proyecto, la que contó con la participación del Ministro de Transportes, Sergio Espejo.

Para nadie es un misterio que el anterior sistema de transporte público de la capital adolecía de serias deficiencias: exceso de microbuses en horario “de no punta” que transitaban semi vacíos; recorridos mal diseñados y peor coordinados; vehículos en un estado deplorable y altamente contaminantes, tanto desde el punto de vista atmosférico como acústico; y empresarios conflictivos y dados a prácticas poco transparentes que nunca gozaron de la confianza de la ciudadanía ni de las autoridades. En suma, se trataba de un servicio de mala calidad y todos coincidían en que debía sufrir drásticas transformaciones.

La respuesta a ello fue el Transantiago, plan que busca establecer una modalidad de transporte integrado, moderno, más económico y que contribuya a descontaminar la ciudad. Sin embargo, resulta evidente que pese a los esfuerzos desplegados, aún prevalecen serias deficiencias en su implementación que diariamente provocan un serio trastorno social. Entre ellos podemos destacar la falta de buses, la poca frecuencia de servicios en las horas punta y en la noche, la carencia de recorridos en sectores periféricos, las aglomeraciones en algunos paraderos de micros y en determinadas estaciones del Metro.

Ante este panorama resulta absolutamente comprensible la molestia de los usuarios, pues -si bien las dificultades que pueden presentar toda transformación radical como el Transantiago no tienen soluciones teóricas simples- muchas de ellas debieron ser previstas en el momento en que esta iniciativa se comenzó a diseñar, proceso que sufrió una serie de modificaciones y postergaciones que pusieron en duda su credibilidad antes que partiera.

Pero tampoco es justo endosar toda la responsabilidad a las autoridades anteriores o actuales. A los contratiempos ya conocidos también ha contribuido de manera significativa la deficiente gestión de varias de las empresas involucradas en el proyecto, las que han sido incapaces de cumplir sus obligaciones. Recordemos que para poner en marcha el Transantiago se realizaron licitaciones públicas, y quienes participaron y ganaron adquirieron compromisos contractuales a los que han faltado reiteradamente.

Me refiero específicamente a las compañías operadoras y al Administrador Financiero. Desde el primer día resultó evidente que las primeras no cumplieron con la cantidad de buses que debían poner en funciones para sus respectivos horarios, así como tampoco con las frecuencias establecidas para la noche. Incluso, hubo empresas que a sólo horas de debutar el nuevo sistema aún no lograban acuerdos salariales con sus trabajadores.

Por su parte, la modalidad de cobro establecido por el Administrador Financiero tuvo un errático estreno, mientras que las empresas tecnológicas tampoco entregaron los softwares que son fundamentales para fijar, determinar y controlar la periodicidad de circulación de las micros y para saber donde éstos se encuentran en cada momento.

Aclaradas las fallas de origen, ahora sólo cabe solucionar a la brevedad los inconvenientes. Basta de críticas destructivas que no conducen a nada. El interés superior de los santiaguinos nos demanda enfocarnos en garantizar el derecho de los pasajeros del transporte público a contar con un servicio de calidad que los lleve en forma segura, cómoda y en un tiempo razonable a sus lugares de destino.

El Transantiago no tiene marcha atrás y precisamente los anuncios de la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, confirman el carácter definitivo e irreversible de este plan. Es de esperar que sean implementados en los plazos previstos, mientras que las que son materia de ley se deberán legislar con prontitud. A ello hay que agregar la necesaria aclaración respecto a las dudas que se han instalado en los usuarios acerca del financiamiento del sistema y el futuro de las tarifas, cuyo monto tarde o temprano deberá ser sincerado, así como también la posibilidad de establecer subsidios.

No obstante lo anterior, creo que es muy importante que abramos el debate a los efectos sociales que está generando el Transantiago. Y en esto quiero ser muy claro: no podemos aceptar que los costos financieros y humanos del nuevo sistema lo paguen los más pobres. Todos sabemos que el explosivo e improvisado desarrollo urbano de la capital y los planes de vivienda social han empujado a los más desposeídos a vivir en la periferia y son precisamente ellos los que más demandan el transporte público. Por lo tanto, son también ellos quienes deben levantarse más temprano para tomar una micro, los que más caminan para llegar a un paradero, los que deben hacer más trasbordos y los que más demoran en llegar a su destino, que muchas veces es en el otro extremo de la ciudad. Lo vivido en estos días demuestra que no se evaluaron adecuadamente las consecuencias humanas y sociales del proyecto, privilegiándose los criterios técnicos. Es hora de enmendar.

No ha sido fácil este primer mes y seguramente tomará más tiempo alcanzar la plena normalidad. Sin perjuicio de ello, hoy la tarea es hacer todos los ajustes que se requieren para resguardar la plena satisfacción de los pilares de esta iniciativa: la calidad del servicio, el costo para los usuarios y el tiempo de los desplazamientos.

Por Eduardo Frei-Ruiz Tagle, Presidente del Senado