5/02/2006

EL DESAFÍO DE LAS ESTRUCTURAS DE BASE DC

Hoy nos alegramos por los resultados obtenidos por la lista encabezada por la Senadora Soledad Alvear V. como la primera presidenta de la Democracia Cristiana en su historia, el pueblo DC ha dado su veredicto y en forma categórica respaldó la propuesta de “Un Partido para Todos”, resulta común señalar luego de un proceso eleccionario que no hay derrotados, la verdad que en las actuales circunstancias podemos reafirmar con mucha convicción que el partido y cada uno de sus militantes han triunfado, se ha ganado en participación soberana de las bases y se ha vuelto a encantar a militantes que por mucho tiempo fueron sólo espectadores del quehacer político interno.

Sin duda, pasadas las elecciones, evaluaciones y celebraciones, llega el momento de materializar un proyecto que logró una alta sintonía con la militancia de base, aquella que no conoce de conflictos y pugnas de poder propias de las instancias directivas, aquella militancia que no conoce de listas para ser parte de gobierno alguno, pero que sí tiene la profunda esperanza que éste partido encarne en cada dirigente y militante el sueño de lograr una mejor expectativa de vida para los chilenos y sus familias.

En lo inmediato, debemos hacer un llamado a todos los presidentes comunales y provinciales, que hagan un tremendo esfuerzo de sumarse a la tarea de proyectar un partido más abierto, inclusivo y en sintonía con la gente, entendiendo que en la gran mayoría de los casos el desgaste de un período de largos tres años, desde mayo de 2003, ha provocado desazón e inmovilismo.

La Democracia Cristiana debe recuperar el permanente y necesario debate interno, en un clima de fraternidad y respeto, siendo capaces de concretar un proyecto de país, con la fuerza y energía que sólo puede dar la profunda convicción de querer representar a la inmensa mayoría de chilenos(as), que esperan mejores oportunidades de una sociedad aun dividida por profundas desigualdades en lo económico, social y cultural. Reflexionando a partir de las necesidades de los ciudadanos, de la débil sociedad civil, e incluso buscando soluciones prácticas a los abusos que se cometen en contra de ellos desde los más variados ámbitos de poder, esto es lo único que volverá a dar sentido al PDC y a cualquiera de sus corrientes de opinión.

Planteado el desafío, la tarea de llegar a buen puerto es de cada uno de nosotros, y no nos equivoquemos al pensar que basta con elegir una nueva mesa directiva nacional para que los frutos se den, estos vendrán en la medida que no exista ninguna tarea sin un militante responsable de ella. Ningún militante sin tareas.

La Democracia Cristiana es un partido intransablemente democrático, tolerante y plural, con un ideario inspirado en el Humanismo Cristiano y la promoción popular, con una praxis política consistente con el mismo, que la hace reconocible por los ciudadanos y que concita su apoyo, para liderar la construcción de una sociedad libertaria, esencialmente solidaria y cuyo proyecto de desarrollo está orientado hacia la justicia social.

Finalmente, sólo resta felicitar a la nueva Directiva Nacional del PDC, especialmente a Eduardo Abedrapo, por su disposición para representar a quienes creemos que aun podemos ser parte de un partido progresista, y no solamente una mera facción dentro de este.

Héctor Escobar Gárate

Presidente Distrital

Provincia Cordillera

2 comentarios:

Patricio Basoalto dijo...

Por la presente un saludo a todos los camaradas que un creen y luchan por
engrandecer nuestro partido, que se encuentra muy de capa caida, en el tema
territorial, no existimos, por lo menos hablo por la realidad de la comuna
de la florida, y segun me he enterado no somos la excepcion. En
cuanto al gran triunfo de este domingo recien pasado, en el porcentaje lo
encuentro notable casi un 70%, pero cuanto fue el universo de votantes, en
nuestra comuna con un padron cercano a 950 militantes, no votaron mas de 400
personas, lo encuentro un mal presagio para lo que viene, espero una
reestructuracion a fondo de las estructuras partidaria comenzando por un
tema principal y abandonada desde que se recupero la democracia que es el
tema territorial, LA BASE, ese es nuestro norte donde tenemos que avanzar,
se gano el tema de un militante, un voto pero cuantos somos y cuantos
quedaremos en los siguientes desafios que son mayores como las elecciones de
alcaldes y consejales, tenemos que desde ya comenzar a reestructurar el
pilar fundamental de nuestro partido como lo repito la BASE. ABANDONADA
DURANTE TANTOS AÑOS, nosotros somos los llamados ha iniciar dicha
reestructuracion y no dejarla abandona. cuenten desde ya con mi compromiso,
y el de un grupo de camaradas que por muchos años a estado a la deriva en el
tema interno .
SALUDA FRATERNALMENTE
Patricio Basoalto G.

Francisco Pizarro Peña dijo...

Considero que es certero el analisis politico presentado por H. Escobar, a que estamos llamados, pero este llamado tambien debe y tiene que ser consigna diaria en nuestro actuar, por lo tanto, hay que ser consecuente con esta vision , no inventamos nada nuevo, no inventamos la polvora, pero si hemos rescatado en parte el estilo y el espiritu del PDC, de como hacer y debe ser a politica.

Sin embargo, la tarea de abrir el partido, renovar los aires de la casa , tambien renovar los cuadros politicos , la forma de funcionamiento , requiere una reinvencion de ls formas de hacer politica, o para algunos una reingenieria, en las estructuras , en las comunicaciones , en las formas de elegir a quienes nos representan , en la formacion y capacitacion de los cuadros no solo politico ideologico, sino que tambien , en como presentamos nuestra opcion a la comunidad,como respondemos a sus demandas, a la modernidad, sin imprimir el sello humanista cristiano, que nos difermncia de otras colectividades. A la resolucion de los conflictos o impasses, a las forma de las elecciones, por ello se justifica un Congreso no solo ideológico sino que programático,donde se reflexione y se extraigan luces para enfrentar los nuevos desafios que se originan la sociedad.

Se despide fraternalmente

Francisco Pizarro Peña